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Tumor Que Tiene Pelos Y Dientes?

Tumor Que Tiene Pelos Y Dientes
Tipo de tumor que contiene un quiste lleno de tejidos que se suelen encontrar en las capas externas de la piel, como las glándulas sudoríparas y sebáceas. A veces, estos tumores también contienen porciones de pelo o dientes.

¿Cómo se llama el tumor que tiene pelos?

Tipo de tumor de células germinativas que a veces contiene varios tipos de tejido, como pelo, músculo y hueso.

¿Cómo se llaman los tumores que tienen dientes?

Síntomas – Un tumor es un crecimiento anómalo de tejido o un bulto anormal en este. Un quiste es una lesión que contiene líquido o material semisólido. Entre los ejemplos de tumores o quistes de la mandíbula, se incluyen los siguientes:

  • Ameloblastoma. Este tumor poco frecuente y, por lo general, no canceroso (benigno) comienza en las células que forman el revestimiento del esmalte protector de los dientes. Se produce con mayor frecuencia en la mandíbula, cerca de los molares. El tipo más común es agresivo, ya que forma grandes tumores y crece dentro de la mandíbula. Si bien este tumor puede reaparecer después del tratamiento, el tratamiento quirúrgico agresivo, por lo general, reducirá la probabilidad de recurrencia.
  • Granuloma central de células gigantes. Los granulomas centrales de células gigantes son lesiones benignas que crecen de las células óseas. Se producen con mayor frecuencia en la parte frontal del hueso maxilar inferior. Un tipo de estos tumores puede desarrollarse rápidamente, causar dolor y destruir el hueso, y tiene una tendencia a reaparecer después del tratamiento quirúrgico. El otro tipo es menos agresivo y es posible que no presente síntomas. Con poca frecuencia, un tumor se reduce o desaparece por sí mismo, pero, por lo general, estos tumores requieren tratamiento quirúrgico.
  • Quiste dentígero. Este quiste se origina en el tejido que rodea un diente antes de que salga en la boca. Esta es la forma más común de quiste que afecta la mandíbula. La mayoría de estos quistes se producirán alrededor de las muelas del juicio que no han salido por completo, pero también pueden afectar otros dientes.
  • Queratoquiste odontogénico. Este quiste también se denomina tumor odontogénico queratoquístico por su tendencia similar a la de un tumor a reaparecer después del tratamiento quirúrgico. Si bien este quiste suele crecer lentamente, aun así puede resultar destructivo para la mandíbula y los dientes si no se trata durante un período largo. Con mayor frecuencia, el quiste aparece en el hueso maxilar inferior cerca de los terceros molares. Estos quistes también pueden presentarse en personas con una afección hereditaria llamada síndrome de carcinoma basocelular nevoide.
  • Mixoma odontogénico. Es un tumor benigno poco frecuente de desarrollo lento que se produce con mayor frecuencia en el hueso maxilar inferior. El tumor puede ser grande e invadir agresivamente la mandíbula y los tejidos que la rodean, y desplazar los dientes. Se sabe que los mixomas odontogénicos reaparecen después del tratamiento quirúrgico; sin embargo, las probabilidades de que el tumor reaparezca se suelen reducir con formas más agresivas de este tipo de tratamiento.
  • Odontoma. Este tumor benigno es el tumor odontogénico más común. Los odontomas no suelen presentar síntomas, pero pueden interferir en el desarrollo o la salida de los dientes. Los odontomas están hechos de tejido dental que crece alrededor de un diente en la mandíbula. Pueden ser similares a un diente con forma inusual o pueden ser un tumor calcificado grande o pequeño. Estos tumores pueden formar parte de algunos síndromes genéticos.
  • Otros tipos de quistes y tumores. Entre ellos, se incluyen el tumor odontogénico adenomatoide, el tumor odontogénico epitelial calcificante, el quiste odontogénico glandular, el tumor odontogénico escamoso, el quiste odontogénico calcificante, el cementoblastoma, el quiste óseo aneurismático, el fibroma osificante, el osteoblastoma, el fibroma odontogénico central y otros.

¿Qué es teratoma monstruo?

De Wikipedia, la enciclopedia libre

Teratoma
Micrografía de un teratoma con componentes gastrointestinales (arriba a la derecha) cartílago (abajo, a la derecha) y tejido adiposo (abajo a la izquierda). Tinción con hematoxilina – Eosina,
Especialidad oncología

Un teratoma (del griego teras-, teratos ‘pesadilla’, ‘monstruo’, y -oma ‘tumor’, ‘hinchazón’) es un tumor encapsulado con componentes de tejidos u órganos que recuerdan los derivados «normales» de las tres capas germinales,

¿Cómo se elimina un teratoma?

Tratamiento de tumores de células germinales benignos – Las mujeres con tumores de células germinales benignos (no cancerosos), tales como los teratomas maduros (quistes dermoides) se curan mediante la extirpación de la parte del ovario que contiene el tumor (cistectomía ovárica) o del ovario completo.

¿Cuándo es necesario operar un teratoma?

Un amplio estudio retrospectivo que ha analizado una muestra de más de 400 mujeres diagnosticadas de teratoma benigno de ovario, a las que se realizó un seguimiento durante un periodo de diez años, ha observado que, en la mayoría de los casos –prácticamente el 70%– este tipo de tumor se mantiene estable a lo largo del tiempo, por lo que sus autores indican que un control ecográfico continuado puede ser una buena opción para controlar su evolución, ya que el riesgo de que aumente de tamaño, sea maligno o provoque otras complicaciones es muy bajo.

El trabajo, realizado por el Servicio de Diagnóstico Ginecológico por la Imagen (DGI) de Dexeus Mujer, y liderado por la Dra. Mª Angela Pascual, se ha llevado a cabo en colaboración con investigadores de la Universidad de Navarra (Pamplona) y la Universidad de Cagliari (Italia) y se ha publicado este mes en la revista científica Obstetrics and Gynecology que edita el American College of Obstetricians and Gynecologists.

Un tumor que afecta a mujeres de todas las edades Los teratomas de ovario constituyen el tipo de tumor más frecuente entre los que no son de origen epitelial, y aunque su incidencia es mucho más baja (un 10%) representan más de 95% de todos los tumores de ovario de origen germinal.

  • La mayoría se descubren de forma fortuita, durante una revisión ginecológica rutinaria, ya que a menudo no provocan síntomas.
  • A veces se acompañan de dolor abdominal o pélvico, pero este síntoma solo se presenta en un 30% de los casos.
  • Suelen presentarse en mujeres premenopáusicas, aunque también pueden detectarse en niñas que todavía no han tenido la regla y en mujeres postmenopáuicas de edad avanzada.

Tradicionalmente, el tratamiento indicado ha sido la cirugía para extirpar el tumor. Sin embargo, se ha observado que el riesgo de que aparezcan complicaciones posteriores, como torsión ovárica es muy bajo. Por ello, en los casos que no requieren cirugía inmediata el protocolo habitual es realizar un seguimiento de control mediante la realización de una ecografía transvaginal a los tres y a los seis meses posteriores al diagnóstico para observar su evolución.

  1. A partir de los seis meses, se recomienda realizar un control ecográfico anual.
  2. El objetivo de este estudio era analizar los resultados a largo plazo del seguimiento de control ecográfico para este tipo de tumores.
  3. Para ello se seleccionó una amplia muestra de pacientes diagnosticadas de teratoma benigno de ovario a las que se realizó un seguimiento ecográfico a lo largo de diez años, entre enero de 2003 y diciembre de 2013.

Todas las mujeres que participaron en el estudio eran pacientes de Dexeus Mujer que, el momento del diagnóstico, no presentaban síntomas asociados al tumor ni estaban embarazadas. Todas ellas fueron informadas de las ventajas y posibles riesgos de llevar a cabo un tratamiento conservador con control periódico o someterse a cirugía, una cuestión que siempre debe ser abordada entre el médico y la paciente, para que esta última esté bien informada y pueda dar su consentimiento.

  • Resultados del estudio Durante el período que se llevó a cabo el estudio se diagnosticaron ecográficamente 613 casos de teratoma benigno de ovario.
  • La edad media de las pacientes diagnosticadas era de 36,6 años, aunque oscilaba entre los 14 y los 81 años.
  • De estas, 205 (33,4%) fueron sometidas a una intervención quirúrgica en un plazo no superior a las cuatro primeras semanas tras el diagnóstico, por lo que no se incluyeron en el estudio de seguimiento.

De las 408 restantes, un 89,2% eran mujeres premenopáusicas y un 10,8% postmenopáusicas. Durante el periodo de seguimiento, 130 (31,8%) fueron sometidas a una intervención quirúrgica para extirpar el tumor. La cirugía se recomienda cuando el teratoma de ovario provoca dolor pélvico o abdominal (agudo o crónico), se observa un aumento de tamaño (de 10 mm o más) durante los dos primeros controles ecográficos de seguimiento (es decir en los 3 a 6 meses posteriores al diagnóstico) o se detectan cambios que puedan ser indicativos de que se trate de un tumor maligno, como la aparición de áreas sólidas vascularizadas.

También se puede llevar a cabo si la paciente lo desea, bajo recomendación médica o de forma paralela a otro tipo de intervención quirúrgica, como la histerectomía. La mayoría de estas intervenciones se realizaron durante los primeros cinco años tras el diagnóstico. Los principales factores asociados a la cirugía son la edad en el momento del diagnóstico y el tamaño del tumor.

Sin embargo, los autores indican que es difícil predecir cuáles pueden precisar cirugía y cuáles no. En cuanto a las complicaciones, solo una de las 408 sufrió una torsión de ovario, por lo que los autores creen que el riesgo de que se produzca este problema es menor que el descrito hasta el momento, que gira en torno a un 3,5%.

  1. La inmensa mayoría de las pacientes incluidas en el estudio permanecieron asintomáticas durante el seguimiento, y el crecimiento del tumor en estos casos fue mínimo: 0,6 mm al año de media frente al 4,8 mm/año de los casos que sí requirieron cirugía.
  2. De todos modos, no es posible establecer un tamaño que pueda ser utilizado en la práctica clínica como patrón de advertencia del riesgo de cirugía.

En Dexeus Mujer se considera que lesiones superiores a 6 cm pueden ser más susceptibles de precisar cirugía, aunque pasados los primeros cinco años, el riesgo se reduce, como se ha observado en el estudio. El control ecográfico, una buena opción Los autores indican que la ecografía transvaginal es una herramienta eficaz para diagnosticar y hacer el seguimiento de este tipo de tumores, ya que los análisis histológicos de los tumores que fueron extirpados revelan que la sensibilidad de esta técnica supera el 85%.

¿Qué es un quiste con pelo?

Quiste pilonidal – Un quiste pilonidal es un bolsillo anormal en la piel que suele contener residuos de piel y cabello. La mayoría de los quistes pilonidales se encuentran cerca del coxis, en la parte superior de los glúteos. Un quiste pilonidal es un bolsillo poco frecuente en la piel que suele contener residuos de piel y pelo.

  1. En la mayoría de los casos, el quiste se encuentra cerca del coxis, en la parte superior de los glúteos.
  2. Los quistes pilonidales suelen aparecer cuando un vello perfora la piel y luego se encarna.
  3. Si se infectan, pueden ser muy dolorosos.
  4. El quiste puede extraerse a través de un pequeño corte en la piel.

En ocasiones, se necesita una cirugía. Los quistes pilonidales son más frecuentes en hombres adultos jóvenes y el problema suele reaparecer. Las personas que permanecen sentadas durante períodos prolongados corren un mayor riesgo de tener este tipo de quistes.

¿Cómo saber si un teratoma es maduro o inmaduro?

Casos clínicos Teratoma ovárico maduro e inmaduro, a propósito de un caso About a case of mature and immature ovarian teratoma. E Rodríguez-Zarco 2 I Rodríguez-Jiménez 1 F Márquez-Maraver 1 1 Facultativo especialista de área, Unidad de Gestión Clínica de Obstetricia y Ginecología.

Hospital Universitario Virgen Macarena, Sevilla, España.2 Servicio de Anatomía Patológica. Hospital Universitario Virgen Macarena, Sevilla, España. Resumen: CASO CLÍNICO: paciente de 30 años de edad, con diagnóstico de teratoma inmaduro, con deseos de preservar la fertilidad. Se indicó tratamiento quirúrgico conservador y quimioterapia coadyuvante, previa vitrificación de ovocitos.

Un año después de finalizar la quimioterapia logró embarazarse mediante fecundación in vitro, realizada con sus propios óvulos desvitrificados. Después de tres años de la intervención quirúrgica se detectó otro quiste en el ovario contralateral, que se intervino y diagnosticó como teratoma maduro.

  1. CONCLUSIONES: el teratoma ovárico inmaduro es una neoplasia poco frecuente cuyo tratamiento aún se discute.
  2. Puesto que la mayoría de las pacientes son jóvenes debe intentarse la preservación de la fertilidad proponiéndoles la preservación de ovocitos.
  3. Debido a la alta tasa de recurrencia del tumor, casi siempre en forma de teratoma maduro, es importante el seguimiento estrecho después de finalizar el tratamiento.
See also:  Como Se Llama El Doctor De Los Dientes?

Palabras clave: teratoma inmaduro; teratoma maduro; ovario; quiste dermoide; tumor de células germinales Abstract: CLINICAL CASE: We present a peculiar case in which an immature teratoma is diagnosed by an ovarian torsion in a 30 year old patient. She wanted to preserve her fertility, so she underwent conservative surgical treatment, previous vitrification of her oocytes.

One year after the end of the chemotherapeutic treatment, the patient became pregnant through in vitro fertilization performed with her own devitrified oocytes. Another cyst in the contralateral ovary was diagnosed three years after the surgical intervention so she was reintervenated, it was a mature teratoma.

CONCLUSIONS: Immature ovarian teratoma is an uncommon pathology whose treatment is controversial. Since most patients are young, we should try to preserve fertility if the patient wishes, by offering cryopreservation of oocytes when indicated. Due to the high rate of recurrence, often in the form of mature teratoma, it is important to follow-up closely after the treatment.

Eywords: Immature teratoma; Mature teratoma; Ovary; Dermoid cyst; Germ cell tumor Antecedentes Los teratomas son los tumores de células germinales más frecuentes.1, 2 Derivan de dos o más capas de las células germinales: ectodermo, mesodermo y endodermo 3, 4 y se clasifican en tumores maduros (quísticos o sólidos), que contienen tejidos bien diferenciados, o tumores inmaduros, cuando contienen estructuras inmaduras y embrionarias.1, 3 – 5 A su vez, los teratomas inmaduros se clasifican en tres grados según la proporción de tejido neural inmaduro que tengan.4, 6 La mayor parte de los teratomas corresponde a neoplasias benignas; sin embargo, existen varios tipos de teratomas malignos, incluidos el teratoma inmaduro, el tumor de células germinales mixtas y la transformación maligna del teratoma maduro.2 Las localizaciones más frecuentes reportadas son la región sacrococcígea (57%) y las gónadas (29%), estas últimas, con mayor afectación en adultos.3 También se han reportado en el mediastino, retroperitoneo, región cervical e intracraneal.3 En casos aislados se han detectado en el estómago, corazón, pleura, faringe, tiroides, base del cráneo, maxilar, hígado, próstata, vagina y tejido celular subcutáneo.3 Caso clínico Paciente de 30 años de edad, sin antecedentes familiares ni personales de interés para el padecimiento actual, que acudió al servicio de Urgencias por dolor abdominal, fiebre y vómitos de pocas horas de evolución.

La ecografía abdominal y la tomografía axial computada reportaron líquido libre en cantidad moderada en la cavidad pélvica y una gran masa sólida, heterogénea, con áreas quísticas en su interior y algunas calcificaciones puntiformes de 14 cm en el hemiabdomen inferior derecho.

Ante la sospecha de torsión ovárica se intervino con carácter urgente. Se realizó laparotomía, que confirmó la tumoración en el ovario derecho y torsión del anejo; además, la paciente tenía hemoperitoneo en cantidad moderada, siendo el aspecto del resto de la cavidad normal. Se le realizó anexectomía derecha, cuyo reporte anatomopatológico confirmó la tumoración, diagnosticada como teratoma inmaduro con marcados cambios necrohemorrágicos provocados por la torsión.

El ovario medía 10.5 x 8 x 5 cm, de superficie externa discretamente abollonada, sin signos de interrupción-rotura y de coloración violácea-azulada. Al corte la superficie era homogénea y parda, con ocasionales áreas de aspecto quístico (la mayor medía 3 cm), de contenido hemorrágico y aspecto homogéneo.

  • En el estudio histológico se objetivó tejido neural y cartílago inmaduro, con escasos elementos maduros, correspondientes a un teratoma inmaduro grado 3.
  • El resultado del estudio de inmunohistoquímica confirmó el diagnóstico de teratoma inmaduro: inmunorreacción positiva para sinaptofisina, desmina y S100 ( Figura 1 ) y negativa para inhibina, PLAP, AFP y cromogranina.

( Figura 2 ). Figura 1 Expresión inmunohistoquímica para S100 (A) en el componente cartilaginoso de la lesión y para marcador neural (sinaptofisina) (B). Figura 2 Teratoma quístico inmaduro torsionado con tejido neural inmaduro y nódulo de cartílago (Hematoxilina-Eosina 10x).

  1. La paciente deseaba preservar su fertilidad.
  2. Se comentó el caso en el comité de tumores ginecológicos y se llegó al acuerdo de realizar 3 ciclos de quimioterapia BEP (bleomicina, etopósido y cisplatino).
  3. La paciente aceptó el tratamiento, después de explicarle los posibles riesgos y beneficios, y fue enviada al servicio de Reproducción para la vitrificación de ovocitos, previo al inicio del tratamiento coadyuvante.

Las dosis recibidas fueron 30 U de bleomicina los días 1-8-15, 100 mg/m 2 de etopósido (170 mg dosis total) y 20 mg/m 2 de cisplatino (34 mg dosis total), ambos en los días 1-2-3-4-5. Un año después de finalizar la quimioterapia, la paciente se embarazó mediante fecundación in vitro realizada con sus propios óvulos desvitrificados y la gestación evolucionó sin incidencias.

Tres años después de su intervención quirúrgica, en una revisión rutinaria, se visualizó una imagen quística heterogénea de 10 cm en el ovario izquierdo, compatible con teratoma. En esta ocasión se decidió efectuar cirugía por vía laparoscópica y de forma reglada. Se realizó anexectomía izquierda sin apreciarse implantes en la cavidad abdomino-pélvica.

La biopsia intraoperatoria de la tumoración se reportó como teratoma quístico aparentemente benigno y la anatomía patológica definitiva informó teratoma quístico maduro. Macroscópicamente se trataba de una formación quística de 7.5 x 7 x 4 cm de dimensiones máximas, con superficie externa lisa y sin áreas interrumpidas.

A la apertura drenó contenido líquido transparente y en el interior múltiples quistes, con cara interna lisa, sin formaciones papilares y con múltiples vellos. Actualmente, la paciente se mantiene en estrecha vigilancia en nuestra unidad y no se ha reportado recidiva desde hace dos años. Discusión El teratoma inmaduro del ovario es una neoplasia de células germinales ( Cuadro 1 ) que constituye 1-3% de los tumores del ovario.6, 7 Suelen diagnosticarse en las primeras dos décadas de la vida.4, 5 Por el contrario, más de 80% de los teratomas maduros afecta a mujeres en edad reproductiva, entre los 20 a 40 años de edad.8, 9, 10 Cuadro 1 Clasificación de tumores de células germinales (OMS) Los teratomas inmaduros en niños pequeños tienden a comportarse como tumores benignos; sin embargo, en los pacientes mayores de 15 años de edad, como el caso aquí reportado, pueden manifestarse como neoplasias malignas altamente agresivas.3 La mayor parte de los teratomas inmaduros son inespecíficos por ecografía, aparecen como una masa predominantemente sólida, con pequeñas calcificaciones dispersas, similares a otras neoplasias ováricas sólidas.4 Con frecuencia tienen áreas de necrosis y hemorragia, y puede apreciarse grasa, cabello y material sebáceo.4 Los focos de grasa son mucho más pequeños que los observados en los teratomas quísticos maduros y están intercalados dentro de la masa sólida.4 En los teratomas inmaduros las calcificaciones son pequeñas, irregulares y dispersas por todo el tumor, mientras que en los teratomas quísticos maduros son típicamente gruesas y se localizan en el nódulo mural o la pared del quiste.

Típicamente, los teratomas inmaduros son más grandes (14-25 cm) que los quísticos maduros (tamaño medio de 7 cm).4 La edad, raza y estadio de la enfermedad son factores pronósticos importantes de supervivencia en pacientes con teratomas inmaduros.7 Chan y su grupo 11 reportaron que las pacientes más jóvenes tienen mejor pronóstico de supervivencia que las de mayor edad, además de las de raza amarilla, comparadas con las caucásicas y negras.

La mayoría (78.2%) de las pacientes permaneció en estadio I-II de la enfermedad, con tasa de supervivencia de 97.1%; sin embargo, quienes tenían un estadio más avanzado reportaron 84.3% de supervivencia.11 Existe controversia acerca del tratamiento de los teratomas ováricos inmaduros.6 La conducta expectante, después de la cirugía, es el tratamiento de referencia en pacientes pediátricos; 6, 7 sin embargo, la quimioterapia coadyuvante suele indicarse en todos los adultos, excepto quienes permanecen en estadio I y tumores de grado 1.6, 7 En las pacientes con teratoma inmaduro en estadio I es aceptable la salpingo-ooforectomía unilateral con preservación de la fertilidad, seguida de vigilancia.4 La quimioterapia coadyuvante en pacientes en estadio IA G2-3 y IB- IC aún se discute.7 Algunos autores reportan que las pacientes en estadio I, independientemente del grado, pueden tratarse sólo con cirugía y la quimioterapia se indica en caso de recurrencia.6 Otros autores señalan que el grado de la enfermedad representa el factor de riesgo más importante para la recidiva; por tanto, discuten la indicación de cirugía sólo en pacientes con tumores grado 1, en todos los estadios y grupos de edad.6 La quimioterapia combinada con bleomicina, etopósido y cisplatino puede ser tóxica y producir lesiones como: tumores malignos secundarios, enfermedades cardiovasculares, nefrotoxicidad renal y deficiencia auditiva, por lo que es razonable evitar la quimioterapia en pacientes mayores sin residual tumoral macroscópico.7 Los teratomas tienen altas tasas de recurrencia y metástasis, y los tejidos tumorales inmaduros pueden convertirse en tejidos maduros después de la recidiva posquirúrgica.5 Después del tratamiento para preservar la fertilidad se estima una tasa de recurrencia de 15-25%, principalmente en el primer año tras el tratamiento primario.5 Por ello se requiere un seguimiento posquirúrgico estrecho.5 En el caso de nuestra paciente transcurrieron tres años hasta la aparición de un nuevo teratoma, en este caso uno maduro.

El teratoma quístico maduro o quiste dermoide representa 27-44% de los tumores ováricos benignos 12 (se considera uno de los más frecuentes), 10, 13 y 70% de los tumores ováricos benignos en mujeres menores de 30 años.9 La mayor parte de los teratomas maduros son asintomáticos, 13 como en la paciente de este estudio, pues es un tumor de crecimiento lento, con una tasa estimada de aumento de 1.8 mm por año.5 El dolor abdominal y los síntomas inespecíficos aparecen en un pequeño subgrupo de pacientes.13 En casos excepcionales aparecen síntomas relacionados con la secreción hormonal (estrógenos, prolactina, etc.) o síndrome paraneoplásico.13 Las complicaciones de los teratomas quísticos maduros incluyen: torsión (16%), ruptura (1-4%), transformación maligna (1-2%), infección (1%) y anemia hemolítica autoinmunitaria (1%).8, 9, 14 La transformación maligna representa 1% de todas las neoplasias de ovario.14 Suele afectar a pacientes mayores de 45 años de edad y con teratomas mayores de 9.9 cm de diámetro.14 El carcinoma de células escamosas es la neoplasia maligna más frecuente que se origina del teratoma quístico maduro, 2, 8, 14, 15 representa más de 80% de los casos de degeneración maligna.4, 10 La etiología de esta transformación maligna aún no ha sido bien establecida, 15 se ha especulado que el carcinoma de células escamosas puede surgir del epitelio escamoso metaplásico localizado dentro del teratoma quístico maduro.4, 14, 15 El antígeno de carcinoma de células escamosas (SCC) es el marcador tumoral más útil para predecir la transformación maligna.8, 15 Sin embargo, su empleo en el diagnóstico sigue discutiéndose, porque es positivo sólo en 30 a 67% de los casos, por lo que es insuficiente para excluir la transformación maligna.8 En casos de recurrencia, el antígeno SCC es útil, porque casi todos los casos notificados reportan concentraciones elevadas y preceden a la manifestación clínica después de varios meses.8 Pueden surgir otros tumores malignos derivados del quiste dermoide como: carcinoides, tiroides y carcinoma basocelular, adenocarcinoma intestinal, melanoma, leiomiosarcoma, angiosarcoma y condrosarcoma.4 Conclusiones El teratoma ovárico inmaduro es una neoplasia poco frecuente, que supone 1% de los tumores de ovario, cuyo tratamiento aún se discute.

  1. Mientras la conducta expectante después de la cirugía es el tratamiento de elección en pacientes pediátricos, la quimioterapia coadyuvante suele indicarse en todos los adultos, excepto en pacientes en estadio I y con tumores de grado 1.
  2. Puesto que la mayoría de las pacientes son jóvenes (la de nuestra caso era menor de 30 y nuligesta) debe intentarse preservar la fertilidad y optar por el tratamiento quirúrgico conservador y criopreservar los ovocitos antes del inicio de la quimioterapia coadyuvante.

La paciente de este estudio logró embarazarse después de finalizar el tratamiento quimioterápico y ser madre. La tasa de recurrencia, después del tratamiento conservador de la fertilidad, es de 15-25% y a menudo tiene lugar en el primer año del tratamiento primario; por tanto, se requiere un seguimiento posquirúrgico estrecho.

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En el caso de nuestra paciente transcurrieron tres años hasta la aparición de un nuevo teratoma, en este caso un teratoma maduro. Referencias 1. B en Ameur El Youbi M1, Mohtaram A, Kharmoum J, Aaribi I, Kharmoum S, Bouzoubaa A, M'rabti H, Boutayeb S, El Khannoussi B, Errihani H. Primary immature teratoma of the uterus relapsing as malignant neuroepithelioma: case report and review of the literature.

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¿Qué pasa si se tuerce un teratoma?

Complicaciones – Entre las complicaciones derivadas de la presencia de un teratoma en el ovario podemos encontrar las siguientes:

Torsión de un teratoma ovárico de 10 cm o más, lo que puede provocar una hemorragia.Ruptura del tumor o quiste provocando una peritonitis crónica, infección, adhesiones y compresión de los órganos yuxtapuestos.En teratomas malignos, su diseminación por todo el cuerpo puede complicar su extirpación y pronóstico.

En cualquier caso, se recomienda seguir las instrucciones de los médicos especialistas como ginecólogos y oncólogos para que los síntomas no den lugar a problemas mayores.

¿Qué pasa si se rompe un teratoma?

La ruptura de un teratoma puede surgir de manera espontánea o asociada a torsión del mismo en tasas que van de 7, 8 La ruptura puede ocurrir repentinamente, provocando hemorragia o peritonitis química que podrían condicionar incluso inestabilidad hemodinámica y choque.

¿Por qué algunos tumores tienen dientes?

Tipo de tumor que contiene un quiste lleno de tejidos que se suelen encontrar en las capas externas de la piel, como las glándulas sudoríparas y sebáceas. A veces, estos tumores también contienen porciones de pelo o dientes.

¿Cómo se llama la cirugía de teratoma?

Tratamiento quirúrgico del teratoma quístico benigno | Progresos de Obstetricia y Ginecología

  • Ginecología
  • Tratamiento quirúrgico del teratoma quístico benigno
  • Surgical treatment of benign cystic teratoma

Ll. Amat M.A. Rodríguez E.L. López J.J. Guillén M.D. Gómez J.M. Lailla

  1. Servicio de Obstetricia y Ginecología Hospital Universitari de «Sant Joan de Déu»
  2. Barcelona
  3. Correspondencia: Dr. Lluís Amat Tardiu Servicio de Obstetrícia y Ginecología Hospital Universitari de «Sant Joan de Déu» Passeig Sant Joan de Déu, 2
  4. 08950 Esplugues (Barcelona)
  5. Fecha de recepción: 9/6/99
  6. Aceptado para publicación: 9/9/99
  7. RESUMEN
  8. Introducción: La laparoscopia es el tratamiento habitual de las tumoraciones anexiales, aunque en el teratoma quístico maduro todavía se utiliza en demasiadas ocasiones la vía laparotómica.

Material y métodos: Se analizan retrospectivamente 118 casos de teratomas quísticos maduros intervenidos en el Hospital Universitari de «Sant Joan de Déu» desde enero de 1992 a octubre de 1998. En el abordaje laparoscópico se realiza una inspección minuciosa del ovario, pelvis y abdomen, aspirándose líquido peritoneal.

La extracción del quiste o del anejo se realiza mediante la ayuda de una bolsa, y posteriormente se realizan abundantes lavados peritoneales. Resultados: El tamaño medio del quiste fue de 7,3 cm (rango 1-15). El tratamiento laparoscópico fue exitoso en un 72,3 por 100 de los casos. Conclusiones: Los resultados están en concordancia con la literatura revisada.

La ooforectomía y quistectomía laparoscópicas son una buena opción para el tratamiento quirúrgico del teratoma quístico benigno, siendo una alternativa segura y recomendable a la laparotomía.

  • PALABRAS CLAVE
  • Teratoma quístico maduro; Laparoscopia; Tumoración anexial; Quistectomía.
  • SUMMARY
  • Introduction: The laparoscopic treatment of adnexal masses is the most extended, but in benign cystic teratoma, laparotomic approach is still overused.

Material and methods: We analysed retrospectively 118 patients who had surgery at Hospital Universitari de Sant Joan de Déu from January 1992 to October 1998 for benign cystic teratomas. In the laparoscopic approach, careful inspection of the ovary, pelvis and abdomen with aspiration of peritoneal fluid were performed.

  1. Removal of dermoid cyst or adnexa, previously placed in a plastic bag, was achieved, and copious irrigation of the peritoneal cavity was made.
  2. Results: The median cyst size was 7.3 cm (range 1-15).
  3. Laparoscopic treatment was successful in 72.3% of the cases.
  4. Conclusions: The results are in agreement with the reports on the literature.

Oophorectomy and ovarian cystectomy via operative laparoscopy, appear to be reasonable options for surgical treatment of benign cystic teratoma, and is a safe and recommendable alternative to laparotomy. KEY WORDS Benign cystic teratoma; Laparoscopy; Adnexal masses; Cystectomy.

Amat Ll, Rodríguez MA, López EL, Guillén JJ, Gómez MD, Lailla JM. Tratamiento quirúrgico del teratoma quístico benigno. Prog Obstet Ginecol 2000;43:21-26. INTRODUCCIÓN En los últimos años se ha experimentado un aumento significativo en el diagnóstico de tumoraciones anexiales, y esto parece asociarse a la introducción de la ecografía en la clínica diaria (1),

Los teratomas maduros de ovario corresponden al 10-20 por 100 de todas las neoplasias de ovario (2), siendo la más frecuente en pacientes de menos de 20 años de edad (3) y es el tumor ovárico que con más frecuencia puede dar complicaciones durante la gestación (4),

El término «quiste dermoide» corresponde a tumores constituidos exclusivamente por tejidos derivados del ectodermo (piel y apéndices cutáneos), y es por tanto que preferimos llamarlo teratoma quístico maduro. El tratamiento laparoscópico de las tumoraciones anexiales ha sido controvertido. En la mayoría de los casos la laparotomía clásica puede ser considerada un tratamiento excesivo (5), ya que el riesgo de que una mujer joven presente un cáncer de ovario es muy bajo (6),

El principal argumento para la realización de la misma sería el riesgo de verter el contenido en casos de tumores malignos no diagnosticados, aunque en este sentido los resultados de la literatura son controvertidos y no hay trabajos prospectivos que demuestren una influencia negativa en la tasa de supervivencia.

  1. El estudio individualizado de cada caso, con la ayuda del laboratorio y la ecografía, así como una técnica quirúrgica adecuada, permite la resolución laparoscópica en la mayoría de tumoraciones anexiales, incluidos el teratoma quístico maduro, y ofrece a la paciente las ventajas de la cirugía laparoscópica con baja morbilidad (7),
  2. Al ser tumores habituales de la segunda y tercera década de la vida, la técnica laparoscópica de elección será la quistectomía, con tal de preservar la fertilidad posterior (8,9),
  3. MATERIAL Y MÉTODOS

Este estudio ha sido realizado de forma retrospectiva en 118 pacientes sometidas a tratamiento quirúrgico de teratoma quístico benigno, en el Hospital Universitari de «Sant Joan de Déu» de Barcelona, desde enero de 1992 a octubre de 1998. Los casos se seleccionaron a partir del registro de Anatomía Patológica de nuestro centro.

Edad, síntomas, hallazgos ecográficos, tamaño del tumor (determinado por el estudio macroscópico del anátomo-patólogo), bilateralidad, técnica quirúrgica, procedimiento de extracción, complicaciones y el seguimiento de estos 118 casos, han sido analizados. En la mayoría de los casos el diagnóstico se realizó mediante estudio ecográfico transvaginal.

Esta técnica tiene un alto valor predictivo, ya que hay una serie de signos ecográficos que nos sugerirán el diagnóstico de teratoma quístico (10,11), Cuando se llevó a cabo el tratamiento laparoscópico, se realizó bajo anestesia general con intubación endotraqueal.

Se practicó una videolaparoscopia mediante neumoperitoneo con CO 2, Una óptica panorámica de 0 0 se introdujo mediante trócar umbilical de 11 mm y se colocaron dos trócares suprapúbicos de 5 y 10 mm. La presión abdominal no excedió los 15 mm de Hg. Se realizó una inspección cuidadosa de los ovarios y de la pelvis, hemiabdomen superior y superficie diafragmática con aspiración de líquido peritoneal para estudio citológico previo a cualquier maniobra quirúrgica.

La técnica de elección fue la práctica de una quistectomía intraabdominal. Ésta se realizó mediante punción del quiste y posterior disección de la cápsula del mismo mediante tracciones y disección roma del plano de clivaje. Si la técnica empleada fue la enucleación del teratoma sin punción previa, ésta se realizó mediante una incisión longitudinal en la cortical ovárica, disección mediante irrigación de suero fisiológico a presión y tracciones suaves para evitar la ruptura de la cápsula del quiste.

En todos los casos se utilizó una bolsa para proteger el abdomen de cualquier vertido accidental. Igualmente se practicó una hemostasia cuidadosa de toda la superficie ovárica mediante coagulación bipolar. En ningún caso se aplicaron suturas al ovario. En los casos de teratomas de gran tamaño (superiores a 7-8 cm), la técnica empleada para la quistectomía fue la de una quistectomía transparietal mediante minilaparotomía después del diagnóstico laparoscópico.

Posteriormente a la punción aspirativa del quiste, se procedió a practicar una incisión suprapúbica transversal de 3-4 cm, extracción del ovario con el quiste a través de la misma y posterior quistectomía mediante una técnica clásica. Finalmente se reintrodujo el ovario en la pelvis y se cerró la pared abdominal.

Si la opción terapéutica escogida fue la de una anexectomía u ooforectomía (pacientes mayores de 45 años o con grandes teratomas con escaso tejido ovárico indemne), ésta se practicó mediante coagulación bipolar del pedículo ovárico (12), Como maniobra de seguridad, se practicó la excisión de la hoja posterior del ligamento ancho, así como la visualización del uréter para evitar lesionarlo.

La extracción del abdomen del quiste dermoide o el anejo se realizó protegida por una bolsa de extracción a través del orificio de entrada del trócar laparoscópico de 10 mm, con reducción del contenido extracorpóreamente hasta que su volumen se adecuó a la incisión parietal practicada o bien a través de una colpotomía.

  1. Se realizaron abundantes lavados con suero fisiológico a 45º C de la cavidad abdominal cuando se produjo la rotura accidental de la cápsula quística, con la intención de prevenir una peritonitis granulomatosa, aunque esta complicación es rara (alrededor del 1 por 100 en la literatura) (9,13),
  2. Cuando se practicó una laparotomía para el tratamiento del teratoma, ésta se realizó en la mayoría de casos mediante una incisión de Pfannenstiel o bien se practicó una laparotomía media en casos de pacientes muy obesas o con laparotomía media previa.
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Para la exéresis del teratoma (quistectomía, ooforectomía) se utilizó la técnica clásica. RESULTADOS La edad de las pacientes estaba comprendida entre los dos meses y los 58 años, siendo la media de 31,1 años. El tamaño del quiste osciló entre 1 y 15 cm, con una media de 7,3 cm.

  1. El lado de presentación fue predominantemente el derecho (55,8 por 100 de los casos), siendo bilaterales en el 5,9 por 100.
  2. Ochenta y seis (72,8 por 100) de las pacientes estaban asintomáticas.
  3. De estas pacientes, 16 (13,5 por 100), el hallazgo del tumor fue casual al practicarse una intervención quirúrgica por otro motivo (una esterilización tubárica, siete histerectomías por útero miomatoso, siete cesáreas, un adenocarcinoma de endometrio).

De las pacientes sintomáticas, el 75 por 100 consultaron por algias pélvicas o abdominalgias, siendo el resto de síntomas la dismenorrea, metrorragias, lumbalgia, y en un caso se lo había palpado la propia paciente. Ocho de estas pacientes (6,7 por 100) debutaron con un abdomen agudo por torsión del teratoma, siendo el tamaño medio del tumor superior al del resto de la serie.

El diagnóstico se estableció por ultrasonografía en 101 casos, siendo la orientación diagnóstica de tumoración anexial y en 70 de éstos el diagnóstico fue de «quiste dermoide» (59,3 por 100). En 11 casos se practicó una radiografía de abdomen, en cuatro casos una TAC y en tres casos una RNM. El tratamiento quirúrgico consistió en una quistectomía, ooforectomía o anexectomía uni o bilateral.

Setenta y siete pacientes (65,2 por 100) fueron intervenidas mediante laparoscopia, mientras que a cuarenta y una (34,7 por 100) se les practicó una laparotomía, en este grupo, 15 (12,7 por 100) fueron operadas por otro motivo (siete cesáreas, ocho histerectomías).

  1. Excluyendo estas pacientes, el tratamiento laparoscópico se realizó en el 72,3 por 100 de los casos.
  2. La técnica más utilizada fue la quistectomía (51,2 por 100), seguida de la ooforectomía (25,2 por 100) o anexectomía (23,5 por 100). (Fig.1).
  3. Hubo cinco casos de afectación bilateral, en dos de éstos se practicó una ooforectomía y quistectomía contralateral, en otros dos se realizó quistectomía bilateral y en el otro caso se realizó una anexectomía bilateral (paciente de más de 45 años).

Figura 1. Técnicas para el tratamiento del teratoma. N = 123. De las pacientes sometidas a una laparotomía, a siete previamente se les había practicado una laparoscopia que no fue viable por dificultades técnicas (tamaño del quiste, adherencias). Si comparamos el tamaño del quiste en aquellas pacientes sometidas a laparotomía, la media fue de 8,3 cm (rango 6-15), mientras que los que se trataron por laparoscopia su tamaño medio fue de 6,7 cm (rango 3-12).

  • El tiempo quirúrgico medio empleado para el tratamiento laparoscópico fue de 74 minutos (30-120 min), y en los casos de laparotomía fue de 115 minutos (30 a 120 minutos); siendo la estancia media hospitalaria postoperatoria de dos días (1-5 días) en la laparoscopia y de 5,5 días en las laparotomías.
  • Las complicaciones intraoperatorias se tradujeron en una laparotomía por sangrado, mientras que en las postoperatorias dos pacientes presentaron febrícula que se autolimitó y una paciente sufrió una paresia transitoria del nervio mediano por compresión.
  • En nuestra serie no se practicó una laparoscopia de second look en ninguna ocasión, tal como preconizan otros autores en las pacientes con deseo genésico (14),
  • El seguimiento de estas pacientes demostró dos recidivas en el mismo ovario intervenido y dos pacientes presentaron un teratoma quístico en el ovario contralateral, en una de ellas hallado de forma casual en el transcurso de una cesárea y en otra en una ecografía de control.
  • DISCUSIÓN

Los teratomas quísticos maduros en su mayoría son descubiertos como hallazgo casual en un examen ginecológico de rutina, diagnóstico por la imagen o en el transcurso de una cirugía pélvica o abdominal por otras indicaciones. Un alto porcentaje de pacientes están asintomáticas (2,15), siendo en nuestra serie del 72,8 por 100, algo superior a la literatura.

De las pacientes que presentaron síntomas no hubo ninguno específico que nos sugiriera este tipo de patología. La concordancia de la ecografía en el diagnóstico de los teratomas fue del 85,5 por 100 (sensibilidad), objetivándose un patrón de refringencia que se correspondía con el contenido intraquístico de estas tumoraciones, tal como señalan otros autores (10),

La RNM sólo se utilizó como medio diagnóstico en tres casos, aunque la presencia del contenido sólido-líquido de estos quistes permite una buena diferenciación (16-18), En nuestra serie, aunque en todos los casos se tomaron todas las precauciones para evitar una diseminación en caso de haber pasado desapercibida una neoplasia de ovario o teratoma inmaduro, no tuvimos ningún hallazgo de esta índole, dato que se reporta en la literatura con una frecuencia del 1-4 por 100 (19),

  1. Es por tanto importante hacer una correcta inspección de la cavidad abdominal y pelvis, haciendo especial atención a la superficie del ovario quístico y posteriormente practicar un lavado citológico peritoneal previo a cualquier manipulación quirúrgica (20),
  2. El tratamiento vendrá encaminado a ser el máximo conservador (quistectomía) y con una cirugía lo menos invasiva posible (laparoscopia) (21), lo cual queda reflejado en este estudio en que a lo largo de los años ha ido imponiéndose (Figs.2 y 3).

Una de las limitaciones será el tamaño del tumor (cuanto más grande, menos posibilidad de conservar parénquima ovárico sano y más dificultoso el abordaje laparoscópico) o la edad de la paciente (indicada la ooforectomía en mujeres menopáusicas o mayores de 45 años) (21-23),

Figura 2. Evolución de la cirugía laparoscópica del teratoma. Figura 3. Evolución en el tratamiento conservador del teratoma de ovario. Aunque el vertido del contenido del teratoma se intentó evitar al máximo (bolsa protectora, punción estanca.), se practicaron lavados abundantes de la cavidad peritoneal con suero fisiológico caliente para evitar la presentación de una reacción granulomatosa o peritonitis química, que en nuestra serie fue nula.

CONCLUSIONES Una ooforectomía fue practicada en las tumoraciones de mayor tamaño, mientras que en las de menor tamaño se practicó una quistectomía. El número de ooforectomías ha decrecido llamativamente a expensas de un mayor número de quistectomías. Asimismo, ha aumentado el número de procedimientos laparoscópicos a lo largo del período estudiado, sin aumentar los tiempos quirúrgicos, pero sí redundando en una menor morbilidad postoperatoria, menor estancia hospitalaria y consecuentemente unos costes sanitarios más bajos.

  1. A excepción del caso que requirió una laparotomía de urgencia por sangrado, no se han encontrado complicaciones intraoperatorias en nuestra serie.
  2. Los resultados de este estudio están en concordancia con los reportados en la literatura y avalan la utilidad del tratamiento laparoscópico del quiste dermoide.

La quistectomía o bien la ooforectomía laparoscópica aparecen como una opción razonable en el tratamiento quirúrgico del teratoma quístico, siendo una técnica segura y alternativa recomendable a la laparotomía. BIBLIOGRAFIA 01 Anderson RE, Serafini PC, Paulson RJ, Sauer MV, Marrs RP.

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¿Cómo se elimina un teratoma?

Tratamiento de tumores de células germinales benignos – Las mujeres con tumores de células germinales benignos (no cancerosos), tales como los teratomas maduros (quistes dermoides) se curan mediante la extirpación de la parte del ovario que contiene el tumor (cistectomía ovárica) o del ovario completo.

¿Qué es un quiste con pelo?

Quiste pilonidal – Un quiste pilonidal es un bolsillo anormal en la piel que suele contener residuos de piel y cabello. La mayoría de los quistes pilonidales se encuentran cerca del coxis, en la parte superior de los glúteos. Un quiste pilonidal es un bolsillo poco frecuente en la piel que suele contener residuos de piel y pelo.

  1. En la mayoría de los casos, el quiste se encuentra cerca del coxis, en la parte superior de los glúteos.
  2. Los quistes pilonidales suelen aparecer cuando un vello perfora la piel y luego se encarna.
  3. Si se infectan, pueden ser muy dolorosos.
  4. El quiste puede extraerse a través de un pequeño corte en la piel.

En ocasiones, se necesita una cirugía. Los quistes pilonidales son más frecuentes en hombres adultos jóvenes y el problema suele reaparecer. Las personas que permanecen sentadas durante períodos prolongados corren un mayor riesgo de tener este tipo de quistes.

¿Qué es un fibroma con pelo?

¿Quién está en riesgo de tener fibromas uterinos? – Los fibromas uterinos son bastante comunes. Estos pueden ocurrir a cualquier edad pero es más probable que los contraigas a medida que envejeces. Son más comunes en personas entre los 30 y 40. Los fibromas generalmente se encogen después de la menopausia. Tienes una mayor probabilidad de tener fibromas uterino si:

Tienes familiares con fibromas (especialmente tu madre) Eres una persona obesa Comes mucha carne roja No consumes suficiente vitamina D

Las mujeres negras tienen fibromas con mayor regularidad. Las investigaciones también muestran que los fibromas generalmente se desarrollan a una edad más temprana, crecen más rápido y más grandes y causan síntomas más graves en las mujeres negras.