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Que AntibiTico Es Bueno Para La Diarrea?

Que AntibiTico Es Bueno Para La Diarrea
Si la diarrea es más grave (3 o más heces sueltas en 8 horas), por lo general se recomiendan antibióticos ( ciprofloxacino, levofloxacino, azitromicina o rifaximina, para adultos, y, azitromicina para niños ).

¿Qué antibiótico se recomienda para la diarrea?

Tratamiento anti infeccioso de la diarrea aguda Gloria Mora de Sánchez (1), Reinaldo Pierre (2), Keila Paz (3), Fabiola Barboza (4), Isabel Campos Cavada (5) (1) Puericultor pediatra, profesora Universidad Experimental Rómulo Gallegos, Miembro titular Sociedad Venezolana de Puericultura y Pediatría, secretaria de Relaciones Institucionales de la SVPP a nivel central.

Policlínica Maracay. Venezuela (2) Gastroenterólogo Pediatra Clínica Razetti de Barquisimeto. Presidente Sección de Gastroenterología Pediátrica Sociedad Venezolana de Gastroenterología. Venezuela (3) Médico pediatra egresada de la universidad del Zulia, adjunto al servicio de pediatría de policlínica Maracaibo, secretaria de información y difusión de la SVPP jdc.

Venezuela (4) Médico Pediatra egresada de la Universidad del Zulia, Gastroenterólogo pediatra egresada del Hospital Miguel Pérez Carreño, Adjunto del servicio de gastroenterología pediátrica de la Clínica Paraíso. Caracas, Venezuela (5) Pediatra. Maestría en Nutrición.

Especialista en Nutrición Clínica. Universidad Simón Bolívar. Profesora del posgrado de Nutrición Clínica Universidad Simón Bolívar. Adjunto de Emergencia Pediátrica Hospital Universitario de Caracas. Caracas, Venezuela RESUMEN La diarrea es una de las principales causas de morbimortalidad a nivel mundial, por lo tanto es prioritario que el médico disponga de los conocimientos necesarios para el diagnóstico y tratamiento adecuado.

La terapéutica inicial siempre debe estar basada en la historia clínica, en el conocimiento de los principales gérmenes causales y en la propia fisiopatología de la enfermedad. En la presente revisión se concluye que, el tratamiento inicial debe ser sintomático dado que los estudios epidemiológicos indican que el mayor número de casos es de origen viral, sin embargo, se debe mantener una evaluación continua del paciente, teniendo presente siempre su edad ya que de ella dependerá la etiología de la enfermedad.

En caso de que se sospeche actuación de enterobacterias, parásitos o gérmenes específicos se hacen las sugerencias terapéuticas específicas más efectivas y se indican algunas consideraciones importantes en pacientes inmunocomprometidos. Palabras clave : Diarrea, tratamiento antiinfeccioso, virus, bacterias, parásitos Anti infectious treatment of acute diarrhea SUMMARY Diarrhea is a major cause of morbidity and mortality worldwide, therefore it is important that the medical staff has the expertise necessary for appropiate diagnosis and therapeutic measuers.

Initial treatment should always be based on clinical history, knowledge of the major causative organisms and the pathophysiology of the disease itself. In this review it is concluded that initial treatment should be symptomatic because epidemiological studies indicate that the greatest number of cases have a viral origin.

  • However, a continuous evaluation of the patient is necsesary, always considering the patient’s age, because it is important for etiologic diagnosis.
  • Specific therapeutic suggestions are made for the suspicion of enterobacteria, parasites or suspected specific germs.
  • Some considerations are given for immunocompromised patients.

Keywords : Diarrhea, anti-infective therapy, viruses, bacteria, parasites INTRODUCCIÓN La terapia inicial de la diarrea aguda se sustenta en la información obtenida en el interrogatorio y examen físico. Debemos hacer hincapié en que los virus, unos de los principales agentes causales, producen diarreas acuosas en su mayoría autolimitadas, por lo tanto, se debe iniciar tratamiento sintomático y evaluar continuamente el paciente.

  1. En caso de evacuaciones con características que indiquen sospecha de enterobacterias o parásitos se debe iniciar tratamiento específico.
  2. El examen simple de heces sigue siendo el principal apoyo en el momento del diagnóstico inicial que junto con el coprocultivo constituye un importante soporte para determinar el seguimiento Es importante tener presente que “no todas las diarreas son infecciosas, no todas las diarreas infecciosas son bacterianas y no todas las diarreas bacterianas deben tratarse con antibiótico” (1).

Tratamiento antimicrobiano en diarrea bacteriana: Empírico y específico Independientemente del agente etiológico, el cual raras veces se conoce al momento de la consulta, la enfermedad diarreica aguda (EDA) o gastroenteritis suele ser autolimitada en niños inmunocompetentes.

Aun siendo de etiología bacteriana y sin tratamiento antimicrobiano específico suele haber recuperación espontánea luego de algunos días y las complicaciones son infrecuentes. Es por esto que el uso de antimicrobianos de forma rutinaria no se recomienda en casos de EDA (2). Sólo en ciertas y determinadas circunstancias clínicas podría estar indicado el uso de antibióticos (3).

En el cuadro 1 se listan los antimicrobianos más utilizados en la EDA infecciosa (4). El objetivo del tratamiento siempre debe ser en estos casos: a) Lograr la mejoría de los síntomas, b) Prevenir las complicaciones y, c) Conseguir la erradicación del enteropatógeno reduciendo así el riesgo de transmisión a contactos. Para decidir el uso empírico de antibióticos, el médico puede tomar en cuenta ciertos aspectos epidemiológicos, clínicos y paraclínicos que le permitan diferenciar entre una diarrea acuosa no-invasiva, y una enfermedad diarreica invasiva o inflamatoria. Otra decisión importante a tomar a la hora de prescribir antibióticos en enfermedad diarreica aguda es la vía de administración. Se consideran indicaciones de tratamiento antimicrobiano parenteral las siguientes: • Intolerancia a la VO. • Pacientes inmunocomprometidos con clínica de diarrea, fiebre y sospecha de enteroinfección bacteriana.

• Compromiso importante del estado general o síntomas/ signos de bacteriemia o sepsis. • Neonatos y lactantes menores de tres meses con clínica de diarrea y fiebre. Shiguella spp. El tratamiento empírico por vía oral de primera línea en casos de gastroenteritis por Shiguella (sospechada o demostrada por cultivo) es la azitromicina y en segundo lugar el ácido nalidíxico o una cefalosporina de 3ª generación tipo cefixime.

Sólo cuando se demuestra sensibilidad in vitro a ampicilina, amoxicilina o TMP-SMZ debe indicarse estos antimicrobianos como terapia de primera línea. Las fluoroquinolonas pueden utilizarse en pacientes menores de 17 años sólo cuando no hay otra alternativa.

Si existen indicaciones para tratamiento parenteral, el agente antimicrobiano de primera elección en estos casos es la ceftriaxona o cefotaxima por 5 días (6-7). Campylobacter spp. Se reserva el uso de antibióticos para aquellas formas disenteriformes y aquellos casos en los cuales es necesario reducir el riesgo de transmisión a contactos (pacientes que asisten a guarderías o que permanecen recluidos en instituciones de algún tipo).

La eritromicina y la claritromicina son antibióticos de primera línea en estos casos. El efecto es óptimo cuando se inicia la terapia en los tres primeros días del comienzo de la enfermedad. Aunque el tratamiento es capaz de disminuir los síntomas y negativizar los cultivos, no se sabe si logra reducir el riesgo de síndrome de Guillain- Barré post-infeccioso (8).

Salmonella spp. Los antibióticos no deben ser usados de manera rutinaria en gastroenteritis por Salmonella ya que pueden favorecer la aparición de estados de portador asintomático, aumentar los efectos adversos y prolongar la detección de Salmonella en heces. No parece existir ninguna evidencia de un beneficio clínico del tratamiento con antibióticos de niños sanos con diarrea no severa por Salmonella.

La terapia antimicrobiana sólo está indicada en pacientes con riesgo de bacteremia o infección extraintestinal: pacientes con inmunodeficiencia subyacente, asplenia anatómica o funcional, terapia inmunosupresora o esteroidea, enfermedad inflamatoria intestinal y en neonatos o lactantes menores de tres meses.

La ampicilina EV protege mejor contra las recaídas y el estado de portador en comparación con la ampicilina VO, la amoxicilina o el placebo (3). Escherichia coli. Es controversial el uso de antibióticos en gastroenteritis por Escherichia coli enterohemorrágica ya que la mayoría de los estudios han demostrado que el tratamiento no tiene un efecto significativo sobre la evolución del cuadro clínico, la excreción fecal del patógeno o el riesgo de desarrollo del síndrome urémico hemolítico.

En enteroinfecciones por E. coli enterotoxigénica, enteropatógena o enteroinvasiva el TMPSMZ y las cefalosporinas de 3ª generación de administración oral constituyen la primera elección (4). Existe buena experiencia en el tratamiento de gastroenteritis por E.

coli enteroagregante con un antibiótico no absorbible tipo rifaximina (9). Vibrio cholerae. Es significativo el efecto del tratamiento antimicrobiano sobre la evolución clínica y la excreción fecal del patógeno en casos de cólera. El tratamiento de elección es la doxiciclina, siendo la azitromicina, la eritromicina y la ciprofloxacina buenas alternativas como terapias de segunda línea.

También puede utilizarse TMP-SMZ, sobre todo en menores de 8 años (3,10). Tratamiento de otros agentes etiológicos. En casos de diarrea por Clostridium difficile se recomienda como terapia de primera línea metronidazol. La vancomicina oral es una alternativa para cepas resistentes.

La gastroenteritis por Yersinia spp sólo se trata en caso de formas complicadas con bacteremia o manifestaciones extraintestinales. No está indicado de rutina el tratamiento antimicrobiano en casos de gastroenteritis por Vibrio no-colérico spp., Aeromonas spp. o Plesiomonas shigueloides (3). Terapia en diarreas virales La utilización de antivirales solo está recomendada en aquellas enfermedades diarreicas donde se identifique el agente viral en pacientes con compromiso del sistema inmune.

Los virus más frecuentemente identificados son Citomegalovirus (CVM) (11-14) y en menos comunes el Herpes Virus – 6 (VHS) aislado en pacientes con trasplantes de células madres (16,17). En pacientes inmunocomprometidos con serología negativa para CMV se ha logrado aislar en las biopsias de mucosa del tracto gastrointestinal los típicos cuerpos de inclusión intracelular característicos de esta patología ( Figura 1 ) específicamente en mucosa de colon y de íleon. En pacientes con trasplante de órganos sólidos (hígado, riñón) se han reportado casos de enfermedad gastrointestinal incluyendo diarrea aguda (14) concluyendo que en ellos se debe realizar el despistaje del virus como rutina y la realización precoz de colonoscopia para diagnóstico y tratamiento de colitis por CMV en los receptores de trasplante, siendo esta patología una de las principales causas de rechazo del órgano (14-16).

En pacientes con inmunodeficiencia adquirida con diarrea aguda se ha logrado demostrar en las biopsias de tejido colónico la presencia de CMV y VHS, por lo que se hace énfasis en la realización temprana de colonoscopia para toma de biopsia en pacientes inmunosuprimidos con sintomatología (11). En el tratamiento de la diarrea por CMV en pacientes inmunosuprimidos se utiliza: • Ganciclovir en dosis inicial de 10 mg/kg/día en dos dosis, seguida de 5 mg/kg/día OD vía endovenosa.

• Valganciclovir (15 mg/kg/día, por vía oral). • Foscarnet, dosis inicial 180 mg/kg/día en tres dosis, seguida de 90 mg/kg/día OD por 3 a 4 semanas. Para los pacientes que tienen colitis por CMV y HIV se recomienda la terapia con ganciclovir por 21 a 42 días, o hasta que los signos y los síntomas hayan desaparecido.

  • Una vez que el paciente pueda tolerar medicaciones orales, se puede cambia a valganciclovir tabletas.
  • El foscarnet se utiliza como una alternativa, en caso de resistencia al ganciclovir.
  • El valganciclovir oral puede ser utilizado en pacientes con enfermedad leve (18).
  • Para concluir, cabe destacar que debe descartarse la infección por CMV en los pacientes con clínica de diarrea grave con independencia de su estado inmunológico.

A continuación se ilustra una guía para diagnóstico y tratamiento de las diarreas virales agudas en pacientes inmunocomprometidos ( Figura 3 ) Tratamiento antiparasitario a) Protozoos Entamoeba histolytica El espectro clínico de la E. histolytica varía desde el estado de portador asintomático hasta la enfermedad intestinal invasiva o extraintestinal, ambas formas pueden coexistir en una misma persona.

  1. La amebiosis intestinal se presenta con cólicos abdominales, diarrea mucosanguinolenta y tenesmo.
  2. La fiebre es infrecuente.
  3. La forma extraintestinal más común es el absceso hepático, aunque se han descrito amebiosis pleuropulmonar, pericarditis amebiana, absceso cerebral y amebiosis cutánea (19-22).
  4. Los agentes de primera línea en el tratamiento de la amebiosis son los nitroimidazoles compuestos: metronidazol, tinidazol, ornidazol y secnidazol, estos fármacos tienen un buen efecto luminal y sistémico.

Existen otros agentes con efecto amebicida que están en desuso, entre los cuales se cuentan la cloroquina fosfato, clorhidrato de emetina y dehidroemetina, furoato de diloxanida, paromomicina y iodoquinol. El tratamiento de la amebiasis con la nitazoxanida ha revelado en los estudios clínicos el éxito en el 69% a 96% de los casos (22).

  1. Blastocystis sp Su importancia como causante de enfermedad del tracto gastrointestinal es muy controversial por la comprobación de portadores asintomáticos.
  2. Blastocystis hominis está asociado con síntomas de distensión abdominal, flatulencia, diarrea leve a moderada sin leucocitos ni sangre en las heces, dolor abdominal y náuseas.

Se recomienda tratamiento para pacientes con síntomas persistentes, en quienes no se encuentre otro patógeno intestinal y en caso de pacientes inmunocomprometidos (1,19,23,25) La furazolidona podría ser una alternativa en aquellos pacientes inmunocomprometidos que no toleren el metronidazol ni el TMP-SMZ (26).

  • Giardia lamblia La mayoría de los individuos infectados son asintomáticos.
  • La enfermedad se caracteriza por un amplio espectro clínico que varía de agudo a síntomas crónicos como diarreas fétidas asociadas con flatulencia, distensión abdominal, anorexia, malabsorción, retraso del crecimiento y mala función cognitiva (1,22).

La nitazoxanida es efectiva en la giardiosis (27), incluso en inmunosuprimidos resistentes al metronidazol y albendazol (28). Cryptosporidium spp La infección con Cryptosporidium spp puede ser asintomática o manifestarse con dolor abdominal, náuseas, distensión abdominal y diarrea.

  1. Aunque la enfermedad es normalmente benigna y autolimitada en personas inmunocompetentes, implica riesgo de conducir a la diarrea crónica con mala absorción y pérdida de peso.
  2. Puede ser mortal en personas inmunosuprimidas con HIV/SIDA (22,29,30).
  3. La nitazoxanida por 3 días es una opción de primera línea para el tratamiento de la enfermedad causada por Cryptosporidium parvum en adultos inmunocompetentes y niños (22,29,31).

Sin embargo, no es eficaz en niños infectados por VIH. El albendazol y la paromomicina pueden acortar la duración de la diarrea pero no erradicar la infección en pacientes inmunosuprimidos (32,34). Cyclospora cayetanensis Es un protozoo coccidio responsable de producir diarrea acuosa; también ocasiona náuseas, vómitos, anorexia, pérdida de peso, distensión y cólicos abdominales y cansancio crónico.

El tratamiento con TMP/SMZ es eficaz y los pacientes VIH/SIDA llegan a requerir dosis más altas así como terapia de mantenimiento a largo plazo (1,35). b) Helmintos Ascaris lumbricoides La infección por Ascaris lumbricoides se ha asociado a la patología intestinal y en particular a la malnutrición que afecta el crecimiento, la absorción de grasas y vitamina A (36).

La piperazina, praziquantel, pamoato de pirantel, albendazol, mebendazol, levamisol, y otras alternativas como tribendimidina, nitazoxanida han demostrado ser seguros y eficaces contra el A. lumbricoides (36-40). La ivermectina es una potente droga antinemátode y es extremadamente eficaz contra el A.

  1. Lumbricoides (36,38,41).
  2. Strongyloides stercolaris La principal manifestación es la eosinofilia en sangre periférica.
  3. Los síntomas gastrointestinales incluyen dolor abdominal vago, malabsorción, vómitos y diarrea.
  4. La ivermectina es una excelente opción terapéutica con tasas de curación entre 80 a 100% (42).

Los pacientes con síndrome de hiperinfección o inmunosuprimidos pueden requerir tratamiento prolongado o repetido. En caso de recaídas, utilizar los mismos fármacos (1). Trichuris trichiura Los niños con infestaciones masivas pueden presentar síndrome disentérico, acompañado de dolor abdominal, tenesmo y diarrea sanguinolenta con moco (1).

Un programa de dosis de 3 días de albendazol es necesario para lograr la eficacia terapéutica aceptable (38,39). La ivermectina, con pocos efectos secundarios, podría ser utilizado como una herramienta para el tratamiento de la trichuriosis (0,2mg/kg) (43). La ivermectina es un medicamento de amplio espectro antihelmíntico efectivo contra las infecciones por geohelmintos con una eficacia comparable al albendazol.

La combinación de ivermectina y albendazol tiene la ventaja de una mayor eficacia contra la trichuriosis que los fármacos por separado (41). En la table anterior se presenta un resumen con las alternativas terapéuticas para los parásitos descritos ( Tabla 3 ). REFERENCIAS 1- Aurenty L, López M, Ferraro S, Troncone A, Vancampenhoud M. Tratamiento antiinfeccioso de diarreas en pediatría. Arch Ven Puer Ped 2010;73(1):41-45.2- Gutiérrez Castrellon P, Polanco I, Salazar Lindo E. Manejo de la gastroenteritis aguda en menores de 5 años: un enfoque basado en la evidencia.

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¿Qué puedo tomar para la infección del estómago y diarrea?

Medicamentos de venta libre – En algunos casos, los adultos pueden tomar medicamentos de venta libre como la (Imodium) y el (Pepto-Bismol, Kaopectate) para tratar la diarrea causada por una gastroenteritis viral. Estos medicamentos pueden ser inseguros para bebés y niños.

¿Cuál es el mejor antibiótico para la infección estomacal?

Algunos antibióticos orales contra la gastroenteritis infecciosa*

Antibiótico Dosificación en adultos
Tinidazol 2 g una vez
Metronidazol 250 mg 3 veces al día durante 5-7 días
Nitazoxanida 500 mg 2 veces al día durante 3 días
Ciprofloxacina 500 mg 2 veces al día durante 5 días

¿Qué pasa cuando tienes diarrea líquida?

Las deposiciones líquidas (también conocidas como diarrea) pueden sucederle a cualquiera de vez en cuando. Estas aparecen cuando defecas líquido en lugar de heces formadas. Las deposiciones líquidas usualmente son ocasionadas por una enfermedad de corto plazo, como intoxicación por alimentos o un virus.

Sin embargo, a veces son el resultado de una condición médica subyacente. Debido a que las heces líquidas pueden ocasionar pérdidas excesivas de agua del cuerpo, es importante tomar más agua cuando tienes diarrea para evitar efectos secundarios graves. Si tus deposiciones líquidas son un efecto secundario de una condición crónica, usualmente un médico puede ayudarte a tratarlas.

Varias causas y factores determinantes pueden hacer que las deposiciones sean líquidas. Estos son algunos ejemplos:

enfermedad aguda como exposición a bacterias, virus o hasta parásitos que irritan el tracto digestivoconstipación, ya que las heces líquidas pueden escaparse por entre las partes de heces más duras en el recto que son más difíciles de evacuartrastornos del tracto digestivo, como enfermedad inflamatoria del intestino (EII) o enfermedad celíacahistorial de daños en el esfínter anal debido a un partohistorial de cirugía en el recto o ano, como extirpación de hemorroides, extirpación de tumor o tratamiento de abscesos anales y fístulassíndromes de malabsorción que ocurren debido a que tu cuerpo no puede absorber ciertos compuestos, como la lactosa, carbohidratos o azúcares

Las heces usualmente son color café debido a los compuestos como bilis y bilirrubina que se encuentran en las mismas heces. Sin embargo, si tienes deposiciones líquidas, el líquido puede ser de un color totalmente distinto. Algunos ejemplos incluyen:

See also:  Qu AntibióTico Puedo Tomar Para La Amigdalitis?

¿Qué es el Bactrim y para qué sirve?

El sulfametoxazol y la trimetoprima son medicamentos que se usan para tratar infecciones bacterianas. Por lo general, estos dos medicamentos se administran juntos y se comercializan bajo las marcas Bactrim® o Septra®.

¿Cómo quitar la infección intestinal rápidamente?

El término gastroenteritis se aplica a los síndromes que incluyen diarrea y/o vómitos. La diarrea, se define comúnmente como tres o más deposiciones sueltas en un período de 24 horas y se considera aguda cuando la duración es de 14 días o menos y persistente cuando la duración es de 14 días o más. La diarrea es una de las causas principales de mortalidad y morbilidad en niños. Según la OMS, las enfermedades diarreicas son la segunda causa de muerte de niños menores de cinco años, produciendo la muerte de 525.000 niños menores de cinco años cada año.

  • En todo el mundo, se producen unos 1.700 millones de casos de enfermedades diarreicas infantiles cada año.
  • Además, es una de las principales causas de malnutrición de niños menores de cinco años.
  • Una proporción significativa de las enfermedades diarreicas, se puede prevenir mediante el acceso al agua potable y a servicios adecuados de saneamiento e higiene.

Las infecciones gastrointestinales, tienen un amplio espectro de manifestaciones clínicas y pueden ser producidas por virus, bacterias, protozoos o parásitos. Por qué se produce la gastroenteritis Los síntomas de la gastroenteritis, se deben a la infección de la superficie de la mucosa, a la invasión microbiana directa del intestino y/o al efecto de las toxinas de los microorganismos sobre las células de la mucosa gastrointestinal o sobre el sistema nervioso central o entérico.

  1. Pueden aparecer síntomas sistémicos, asociados a la infección gastrointestinal, como resultado de la diseminación microbiana, a través del torrente sanguíneo, los efectos sistémicos de las toxinas producidas en el tracto gastrointestinal y/o la respuesta inflamatoria del niño a la infección.
  2. Cómo se transmite la gastroenteritis Los patógenos intestinales, se transmiten con frecuencia a través de alimentos o agua contaminados, algunos de ellos con dosis infectivas bajas, pueden propagarse de persona a persona.

Estos patógenos, pueden causar brotes de importancia local e internacional y se encuentran entre las principales causas de morbilidad y mortalidad infantil, especialmente en los países en vías de desarrollo. Los viajes aéreos y la globalización del suministro de alimentos, son factores importantes que magnifican el impacto sobre la salud pública de las infecciones intestinales en todo el mundo.

La mayor parte de las infecciones gastrointestinales, son debidas a agentes bacterianos y virales comunes. En niños inmunocompetentes, suelen ser autolimitadas. Los síntomas se resuelven por lo general en unos 7 días. No es necesario el diagnóstico microbiológico específico, a menos que laenfermedad sea más grave o forme parte de un brote.

En las naciones industrializadas, las gastroenteritis virales son una de las enfermedades más comunes en todos los grupos de edad, y una causa importante de morbilidad. Dentro de las gastroenteritis virales, los norovirus aparecen como la causa más frecuente de gastroenteritis desde el desarrollo de las técnicas diagnósticas en los años noventa.

Así mismo, los norovirus se consideran como el principal agente responsable de los brotes de diarrea no bacteriana y de las gastroenteritis de origen alimentario. Otros virus frecuentes son el rotavirus y los sapovirus. Las gastroenteritis víricas, cursan con náuseas, vómitos, diarrea (pérdida de agua y electrolitos en cantidad superior a la normal a través de las heces), malestar, dolor abdominal, cefalea y fiebre.

Se transmiten fundamentalmente de forma fecal-oral, por contacto interpersonal o por ingestión de agua o alimentos contaminados, aunque también, algunos de ellos, como los adenovirus entéricos, se pueden transmitir por vía aérea. Síntomas de la gastroenteritis Las manifestaciones clínicas más destacadas de las gastroenteritis bacterianas son fiebre, vómitos, dolor abdominal y diarrea moderada a intensa.

  1. La diarrea es un dato central y su presencia y naturaleza, constituyen la base para la clasificación de las infecciones gastrointestinales en dos síndromes: Diarrea acuosa o secretora y diarrea invasiva o disentería.
  2. La diarrea acuosa o secretora es la más común.
  3. Se caracteriza por evacuaciones intestinales frecuentes, más o menos líquidas.

Estas diarreas están provocadas por mecanismos patogénicos, que atacan el intestino delgado proximal, donde se produce más del 90% de la absorción fisiológica de fluidos. Suelen ser producidas por bacterias secretoras de enterotoxinas, como, por ejemplo: Vibrio cholerae o Escherichia coli enterotoxigénica.

  1. La disentería comienza con evacuaciones intestinales frecuentes, pero las heces son de menor volumen que en la diarrea acuosa y contienen sangre, moco y pus.
  2. La fiebre, el dolor abdominal y el tenesmo son síntomas habituales.
  3. En la disentería, la patología se centra en el colon.
  4. Los microorganismos que causan disentería pueden provocar cambios inflamatorios y destructivos en la mucosa del colon, por invasión directa o mediante la producción de citotoxinas.

Este daño es responsable del pus y la sangre observados en las heces, pero no origina una pérdida importante de fluido, debido a que la capacidad de absorción y secreción del colon es mucho menor que la del intestino delgado. Otra entidad diarreica de interés es la diarrea del viajero, que aparece durante el viaje o al regreso al país de origen.

  1. La ingestión de alimentos crudos o poco cocinados, o bien, el agua contaminada, es la fuente más probable de infección.
  2. Cómo tratar la gastroenteritis El tratamiento general de las gastroenteritis agudas consiste en mantener el aporte de líquidos y electrolitos para reponer las pérdidas que se producen a nivel del intestino, mediante la toma de suero de rehidratación oral.

No es adecuado y puede ser incluso peligroso sustituir la toma de dicho suero por bebidas como bebidas isotónicas o similares, dado que la composición es inadecuada y puede incluso empeorar la evolución del cuadro clínico. En caso de no poder reponerse los fluidos por vía oral de forma domiciliaria puede ser precisa la hospitalación paras rehidración bien mediante sonda nasogástrica o bien mediante administración intravenosa.

Medicamentos como el ondansetrón se emplean en ocasiones en caso de asociarse vómitos frecuentes e intensos. Existe una evidencia clara del beneficio del uso de probióticos para reducir la intensidad y duración de los episodios diarreicos, si bien la evidencia varía entre ellos ya que sus efectos son dependientes de cepas concretas.

Algunos de los más empleados por tener una evidencia más robusta son Saccharomyces boulardii y Lactobacillus rhamnosus GG. Finalmente, en algunos casos puede ser preciso asociar al tratamiento algún fármaco como puede ser el racecadotrilo, que incrementa la reabsorción de agua a nivel del colon, o antibióticos específicos en algunos casos de diarrea bacteriana.

¿Qué se puede hacer para cortar la diarrea?

Remedios para acabar con la diarrea – Como se trata de una alteración que se localiza en el sistema digestivo, la primera medida a adoptar es introducir cambios en la dieta, con el objetivo de desinflamar la zona afectada. En este sentido, la diarrea puede causar una deshidratación, por lo que es vital reponer líquidos y consumirlos en una buena cantidad.

  1. Paralelamente, se recomienda una dieta astringente, que se caracteriza por estar compuesta por productos de fácil digestión,
  2. Algunos ejemplos son el arroz, una sopa, pescado blanco, carne, yogur, patata, zanahoria hervida y, en definitiva, alimentos sin lactosa, con muy poca grasa y que se puedan hervir, hacerlos a la plancha o al vapor.

Es aconsejable no comer en abundantes cantidades, pero sí hacer más comidas al día: cinco o seis es lo ideal. Entre los alimentos prescindibles y que no convienen cuando alguien tiene diarrea, se encuentran la carne roja, legumbres o chocolate. En cuanto a las bebidas, queda prohibido el alcohol, los zumos y el café,

Además de beber agua, también es interesante beber limonada, infusiones, agua de coco, agua de arroz, jengibre o suero, Otra alternativa se encuentra en los productos naturales del herbolario, especialmente eficaces y digeribles en infusiones. Un ejemplo es la salicaria o la menta poleo. Sin embargo, cabe decir que, cuando la diarrea está causada por alguna bacteria, virus o parásito, es completamente desaconsejable recurrir a esta solución,

En última instancia, sus efectos también pueden verse minimizados con fármacos, Existen distintos medicamentos de venta libre que pueden lograr que disminuya la frecuencia con la que una persona tiene que ir al baño. Ahora bien, administrar por cuenta propia un fármaco sin tener un diagnóstico de un médico puede resultar una temeridad, porque si es una diarrea causada por una infección, estos medicamentos no revertirán las sensaciones que una persona tenga.

¿Cuál es la diferencia entre diarrea viral y bacteriana?

Es una afección que se presenta cuando hay una infección del estómago e intestinos. Esta causada por una bacteria. La gastroenteritis bacteriana puede afectar a una persona o a un grupo de personas que hayan ingerido el mismo alimento. Comúnmente se denomina intoxicación alimentaria.

La carne de res o de aves puede entrar en contacto con las bacterias cuando el animal es procesado. El agua que se utiliza durante el cultivo o embarque puede contener estiércol o desechos humanos. Se puede presentar manipulación o preparación inapropiada de alimentos en tiendas de abarrotes, restaurantes o casas.

La intoxicación alimentaria con frecuencia ocurre por comer o beber:

A limento preparado por alguien que no se lave las manos apropiadamente. Al imento preparado usando utensilios de cocina, tablas de cortar y otras herramientas que no estén limpias. Productos lácteos o alimentos que contengan mayonesa (como ensalada de col o de papa) que hayan permanecido fuera del refrigerador por mucho tiempo. Alimentos congelados o refrigerados que no se guarden a la temperatura apropiada o que no se recalienten adecuadamente. Mariscos crudos como ostras o almejas. Frutas o verduras crudas que no se hayan lavado bien. Jugos de verduras o frutas y productos lácteos crudos (busque la palabra «pasteurizado» para constatar que es seguro comer o beber el alimento). Carnes o huevos mal cocidos. Agua proveniente de un pozo o arroyo, o agua de una ciudad o pueblo que no haya sido tratada.

Muchos tipos diferentes de bacterias pueden producir gastroenteritis bacteriana, entre ellos:

Estafilococo Yersinia

Su proveedor de atención médica lo examinará en busca de signos intoxicación con alimentos, como dolor en el estómago y signos de que su cuerpo no tiene tanta agua y líquidos como debería (deshidratación). Se pueden hacer pruebas de laboratorio en el alimento o en una muestra de materia fecal para averiguar qué microorganismo está causando sus síntomas.

  1. Sin embargo, estos exámenes no siempre muestran la causa de la diarrea.
  2. También se pueden hacer exámenes para buscar glóbulos blancos en las heces.
  3. Esto es un signo de infección.
  4. Usted muy probablemente se recuperará de los tipos más comunes de gastroenteritis bacteriana en un par de días.
  5. El objetivo es hacer que usted se sienta mejor y evitar la deshidratación.

Tomar suficiente líquido y saber qué comer le ayudará a aliviar los síntomas. Usted tal vez necesite:

Controlar la diarrea Controlar las náuseas y los vómitos Descansar mucho

Si presenta diarrea y no puede beber o retener suficientes líquidos debido a las náuseas o los vómitos, puede necesitar líquidos por vía intravenosa (IV). Los niños pequeños pueden tener un riesgo adicional de resultar deshidratados. Si toma diuréticos o inhibidores ECA para la presión arterial alta, hable con su proveedor.

  1. Posiblemente sea necesario dejar de tomar el diurético mientras tenga diarrea.
  2. Nunca deje de tomar ni cambie los medicamentos sin hablar primero con su proveedor.
  3. Para la mayoría de los tipos comunes de gastroenteritis bacteriana, no se recetan antibióticos con mucha frecuencia.
  4. Si la diarrea es muy intensa o si usted tiene un sistema inmunitario debilitado, se pueden necesitar antibióticos.

Usted puede comprar medicamentos en la farmacia que le pueden ayudar a detener o disminuir la diarrea. No utilice estos medicamentos sin hablar con el proveedor si tiene

Diarrea con sangreDiarrea intensaFiebre

No le dé estos medicamentos a los niños. La mayoría de las personas mejora en unos pocos días sin tratamiento. Ciertos tipos poco frecuentes de E coli pueden causar:

Anemia graveSangrado gastrointestinalInsuficiencia renal

Comuníquese con su proveedor si:

Presenta sangre o pus en las heces o si sus heces son negras. Tiene diarrea con una fiebre por encima de 101ºF (38.33ºC) o 100.4ºF (38ºC) en niños. Ha viajado recientemente a un país extranjero y presentó diarrea. Presenta dolor de estómago que no desaparece después de una defecación. Tiene síntomas de deshidratación (sed, vértigo o aturdimiento).

Comuníquese también con su proveedor si:

La diarrea empeora o no mejora en 2 días para un bebé o niño, o 5 días para adultos. Un niño de más de 3 meses ha estado vomitando por más de 12 horas; en bebés más pequeños, llame tan pronto como comiencen los vómitos o la diarrea.

Tome precauciones para prevenir la intoxicación alimentaria. Diarrea infecciosa – gastroenteritis bacteriana; Gastroenteritis aguda; Gastroenteritis – bacteriana Kotloff KL. Acute gastroenteritis in children. In: Kliegman RM, St. Geme JW, Blum NJ, Shah SS, Tasker RC, Wilson KM, eds.

Nelson Textbook of Pediatrics,21st ed. Philadelphia, PA: Elsevier; 2020:chap 366. Nguyen T, Akhtar S. Gastroenteritis. In: Walls RM, Hockberger RS, Gausche-Hill M, eds. Rosen’s Emergency Medicine: Concepts and Clinical Practice,9th ed. Philadelphia, PA: Elsevier; 2018:chap 84. Schiller LR, Sellin JH. Diarrhea.

In: Feldman M, Friedman LS, Brandt LJ, eds. Sleisenger and Fordtran’s Gastrointestinal and Liver Disease: Pathophysiology/Diagnosis/Management,11th ed. Philadelphia, PA: Elsevier; 2021:chap 16. Wong KK, Griffin PM. Foodborne disease. In: Bennett JE, Dolin R, Blaser MJ, eds.

Mandell, Douglas, and Bennett’s Principles and Practice of Infectious Diseases,9th ed. Philadelphia, PA: Elsevier; 2020:chap 101. Versión en inglés revisada por: Michael M. Phillips, MD, Emeritus Professor of Medicine, The George Washington University School of Medicine, Washington, DC. Also reviewed by David Zieve, MD, MHA, Medical Director, Brenda Conaway, Editorial Director, and the A.D.A.M.

Editorial team. Traducción y localización realizada por: DrTango, Inc.

¿Cuánto es lo máximo que puede durar una diarrea?

Diarrea | MedlinePlus en español Usted esta aquí: https://medlineplus.gov/spanish/diarrhea.html Se le llama diarrea a las heces acuosas y blandas. Usted tiene diarrea si evacúa heces sueltas tres o más veces en un día. La diarrea aguda dura un corto tiempo y es un problema común.

¿Cómo saber si tengo diarrea por bacterias?

Diarrea bacteriana: síntomas, causas y tratamiento » » Diarrea bacteriana La diarrea bacteriana es aquella entre cuyas causas se encuentra la presencia de una infección bacteriana, ¿conoces cuáles son sus causas principales y cómo bacteriana? Sigue leyendo y descubre más información sobre este tipo de diarrea. Que AntibiTico Es Bueno Para La Diarrea En general, puede decirse que la diarrea bacteriana es una consecuencia directa de la inflamación del estómago y los intestinos fruto de una infección del sistema digestivo ocasionada por un conjunto de bacterias patológicas. Tal infección tiene como consecuencia principal la presencia de vómitos, calambres abdominales muy intensos y, por supuesto, tal y como venimos diciendo,,

  • En este punto es en el que entra en juego la oposición de la diarrea viral vs bacteriana,
  • Y es que, si bien es cierto que los virus ocasionan la mayor parte de las infecciones del sistema gastrointestinal, lo cierto es que las ocasionadas por bacterias no dejan de ser comunes.
  • De hecho, cuando comúnmente se hace referencia a una intoxicación alimentaria, en realidad se está hablando de una infección ocasionada por la presencia de bacterias en el cuerpo.

Normalmente, las patologías de este tipo se producen a raíz de una mala higiene, ya sea por haber estado en contacto directo con animales o bien por haber consumido alimentos o bebidas contaminadas por las bacterias causantes de esta patología. A largo plazo, en un adulto saludable lo probable es que se produzca la recuperación completa de la enfermedad y la desaparición de sus síntomas en un plazo de en torno a una semana.

  1. En el caso de las personas mayores y de los niños muy pequeños; al ser más vulnerables, pueden llegar a sufrir complicaciones graves que, si no se controlan de cerca, pueden obligar a un ingreso hospitalario.
  2. El principal síntoma de la diarrea bacteriana es la evacuación intestinal de heces líquidas tres o más veces al día.

Además, al tratarse de una diarrea provocada por una bacteria, puede venir acompañada de los siguientes síntomas:

Fiebre y dolor de cabeza : Estos síntomas son el fruto principal de la respuesta que el sistema inmunitario envía para combatir y eliminar en la medida de lo posible y cuanto antes la infección.

Náuseas y vómitos : Dado que el sistema digestivo en su conjunto se ve afectado por la enfermedad, esto también ocasiona un malestar generalizado que se traduce en ganas de expulsar los alimentos de forma violenta por la boca. En muchas ocasiones, esas náuseas acaban transformándose en verdadero vómito.

Falta de apetito : Síntoma clásico, nacido del padecimiento general en torno al proceso de digestión de los alimentos ingeridos.

Dolor y calambres abdominales : Los comúnmente llamados retortijones suelen sufrirse al padecer una gastroenteritis causada por bacterias.

Que AntibiTico Es Bueno Para La Diarrea Aunque ya hemos repetido en varias ocasiones que esta patología puede resolverse ella sola en un plazo razonable, lo cierto es que existen determinados medicamentos para tratar la diarrea bacteriana, Estos son, en esencia, aquellos que o terminan con los síntomas o terminan con las bacterias.

Estos últimos son los antibióticos. Y es que tan solo este tipo de medicamentos es capaz de eliminar eficazmente la presencia de bacterias malignas en el organismo. El problema, eso sí, es que suelen empeorar la diarrea, pues modifican el natural presente en los intestinos. Entre los medicamentos que pretenden frenar los molestos síntomas encontramos los destinados a eliminar la diarrea.

Os recomendamos seguir las indicaciones de tu médico o farmacéutico ya que algunos medicamentos indicados para frenar la diarrea no se pueden tomar con antibióticos. Que AntibiTico Es Bueno Para La Diarrea

Ultra Levura 250mg Cápsulas durasPara adultos y mayores de 12 años Ultra Levura 250mg Granulado para suspesión oralPara toda la familia (a partir de niños mayores de 2 años)

Ultra Levura es un, Además, el uso de Ultra Levura es compatible y válido con el de antibióticos. De esta manera, Ultra Levura trata en profundidad los problemas de diarrea, Es compatible con antibióticos, pues cuenta con un mecanismo de acción que no es reactivo a ese tipo de medicamentos.

Además, es capaz de restaurar fácilmente el ecosistema de bacterias intestinales naturales presentes en todos los seres humanos (la llamada flora intestinal). Además, se trata de un medicamento que no precisa ser conservado en nevera y que tampoco contiene gluten. Conocer la existencia de medicamentos como Ultra Levura supone una ventaja a la hora de combatir con eficacia y seguridad los efectos negativos de esta infección por bacterias.

: Diarrea bacteriana: síntomas, causas y tratamiento

¿Cómo saber qué tipo de diarrea es?

Datos y cifras –

Las enfermedades diarreicas son la segunda mayor causa de muerte de niños menores de cinco años. Son enfermedades prevenibles y tratables. Las enfermedades diarreicas matan a 525 000 niños menores de cinco años cada año. Una proporción significativa de las enfermedades diarreicas se puede prevenir mediante el acceso al agua potable y a servicios adecuados de saneamiento e higiene. En todo el mundo se producen unos 1700 millones de casos de enfermedades diarreicas infantiles cada año. La diarrea es una de las principales causas de malnutrición de niños menores de cinco años.

Las enfermedades diarreicas son la segunda mayor causa de muerte de niños menores de cinco años, y ocasionan la muerte de 525 000 niños cada año. En el pasado, la deshidratación grave y la pérdida de líquidos eran las principales causas de muerte por diarrea.

En la actualidad es probable que otras causas, como las infecciones bacterianas septicémicas, sean responsables de una proporción cada vez mayor de muertes relacionadas con la diarrea. Los niños malnutridos o inmunodeprimidos son los que presentan mayor riesgo de enfermedades diarreicas potencialmente mortales.

Se define como diarrea la deposición, tres o más veces al día (o con una frecuencia mayor que la normal para la persona) de heces sueltas o líquidas. La deposición frecuente de heces formes (de consistencia sólida) no es diarrea, ni tampoco la deposición de heces de consistencia suelta y «pastosa» por bebés amamantados.

  1. La diarrea suele ser un síntoma de una infección del tracto digestivo, que puede estar ocasionada por diversos organismos bacterianos, víricos y parásitos.
  2. La infección se transmite por alimentos o agua de consumo contaminados, o bien de una persona a otra como resultado de una higiene deficiente.
  3. Las intervenciones destinadas a prevenir las enfermedades diarreicas, en particular el acceso al agua potable, el acceso a buenos sistemas de saneamiento y el lavado de las manos con jabón permiten reducir el riesgo de enfermedad.

Las enfermedades diarreicas deben tratarse con una solución salina de rehidratación oral (SRO), una mezcla de agua limpia, sal y azúcar. Además, el tratamiento durante 10 a 14 días con suplementos de zinc en comprimidos dispersables de 20 mg acorta la duración de la diarrea y mejora los resultados.

la diarrea acuosa aguda, que dura varias horas o días, y comprende el cólera; la diarrea con sangre aguda, también llamada diarrea disentérica o disentería; y la diarrea persistente, que dura 14 días o más.

¿Cómo tomar Bactrim para diarrea?

Contáctanos – ¿Para qué sirve el medicamento Bactrim / Bactrim F/ Bactrim compositum? Útil en el tratamiento de infecciones del tracto respiratorio, urogenital y gastrointestinales. ¿Cómo se toma el medicamento Bactrim / Bactrim F/ Bactrim compositum? Afultos y niños mayores de 12 años Comprimidos: 2 tabletas cada 12 horas.

Comprimidos forte: a 1 tableta cada 12 horas. ¿Qué contiene el medicamento Bactrim / Bactrim F/ Bactrim compositum? Trimetoprima, Sulfametoxazol. BACTRIM ® : Cada comprimido contiene: Sulfametoxazol,400 mg Trimetoprima,80 mg Excipiente, cbp,1 comprimido BACTRIM ® : Cada 100 ml de suspensión contienen: Trimetoprima,800 mg Sulfametoxazol,4000 mg Vehículo, cbp,100 ml BACTRIM ® F Comprimidos: Cada comprimido contiene: Sulfametoxazol,800 mg Trimetoprima,160 mg Excipiente, cbp,1 comprimido BACTRIM ® COMPOSITUM Suspensión: Cada 100 ml contienen: Sulfametoxazol,4.0 g Trimetoprima,0.8 g Guaifenesina,1.0 g Vehículo, cbp,100 ml BACTRIM ®, BACTRIM ® F y BACTRIM ® COMPOSITUM deberán utilizarse únicamente en casos en los que, a juicio del médico, los beneficios del tratamiento superen cualquier posible riesgo, deberá considerarse el uso de un agente antibacteriano único.

Como la susceptibilidad in vitro de las bacterias a los antibióticos varía geográficamente y con el tiempo, deberá tomarse en cuenta siempre la situación local cuando se seleccione una terapia con antibióticos. BACTRIM ® COMPOSITUM es un antimicrobiano bactericida de amplio espectro con acción fluidificante y expectorante.

  • Está indicado en el tratamiento de las infecciones del tracto respiratorio.
  • Es efectivo para la exacerbaciones agudas de la bronquitis crónica, en neumopatías agudas como la neumonía, bronconeumonia, absceso pulmonar, en todos los casos s producidos por bacilos gramnegativos como el Haemophilus influenzae sobre todo, Klebsiella pneumonias y Staphulococus aureus.

También puede usar se BACTRIM ® COMPOSITUM como profiláctico durante el invierno, de las exacerbaciones agudas en bronquitis crónicas graves. También está indicado en las traqueobronquitis y empiemas. Además en infecciones de las vías respiratorias altas donde el germen es sensible al cotrimoxazol.

Infecciones del tracto respiratorio y del oído: Exacerbación aguda de la bronquitis crónica y otitis media en niños, cuando a criterio del médico se considere el tratamiento de elección. Tratamiento y profilaxis (primaria y secundaria) de neumonía por Pneumocystis carinii en niños y adultos. Infecciones del tracto urogenital: Infecciones del tracto urinario, uretritis gonocóccica y chancroides. Infecciones del tracto gastrointestinal: Fiebre tifoidea y paratifoidea, shigellosis (cepas susceptibles de Shigella flexneri y Shigella sonnei cuando la terapia antibacteriana está indicada), diarrea del viajero causada por Escherichia coli enterotoxigénica y cólera (como un adjunto al reemplazo de fluidos y electrolitos). Otras infecciones bacterianas: Infecciones provocadas por un amplio rango de organismos (tratamiento posiblemente en combinación con otros antibióticos), como brucellosis, osteomielitis aguda y crónica, nocardiosis, actinomicetoma, toxoplasmosis y blastomicosis Sudamericana.

Pacientes con daño importante del parénquima hepático. Pacientes con insuficiencia renal grave cuando no se pueden monitorear las concentraciones plasmáticas. Pacientes con una historia de hipersensibilidad a los ingredientes activos o excipientes. Recién nacidos durante las primeras 6 semanas de vida. No debe administrarse en combinación con dofetilida (ver Interacciones medicamentosas y de otro género).

A las dosis recomendadas, BACTRIM ®, BACTRIM ® F y BACTRIM ® COMPOSITUM son generalmente bien tolerados. Los efectos secundarios más comunes son erupciones cutáneas y alteraciones gastrointestinales. Las siguientes categorías estándar para la frecuencia son empleadas abajo: Muy común ≥ 1/10; común ≥ 1/100 y < 1/10; no común ≥ 1/1,000 y < 1/100; raros ≥ 1/10,000 y < 1/1,000 y muy raros < 1/10,000. Eventos adversos reportados en la población general de pacientes tratados con trimetoprima y sulfametoxazol: Infecciones e infestaciones:

Muy raras: Se han reportado Infecciones fúngicas, tales como candidiasis.

Alteraciones hematológicas y del sistema linfático:

Raros: La mayoría de los cambios hematológicos observados han sido leves, asintomáticos y reversibles al suspender el tratamiento. Los cambios más comúnmente observados han sido leucopenia, granulocitopenia y trombocitopenia. Muy raros: Puede presentarse agranulocitosis, anemia (megaloblástica, hemolítica/autoinmune, aplásica), pancitopenia, methemoglobinemia.

Alteraciones del sistema inmunológico:

Muy raros: Se han reportado reacciones de hipersensibilidad. Como con cualquier otro fármaco, pueden ocurrir reacciones alérgicas en pacientes que sean hipersensibles a los ingredientes, por ejemplo, fiebre, edema angioneurótico, reacciones anafilácticas y enfermedad del suero. Se han reportado infiltrados pulmonares como los que ocurren en la alveolitis eosinofílica o alérgica. Se pueden manifestar a través de síntomas como tos o falta de aliento. En caso de que aparecieran dichos síntomas o empeoraran inesperadamente, deberá re-evaluarse el paciente y considerarse la suspensión de la terapia con BACTRIM ®, Adicionalmente, se han reportado periarteritis nodosa y miocarditis alérgica.

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Alteraciones metabólicas y de nutrición:

Muy raros: Las dosis altas de trimetoprima, como las utilizadas en pacientes con neumonía por Pneumocystis carinii, inducen un aumento progresivo pero reversible de las concentraciones séricas de potasio en un número sustancial de pacientes. Aún a las dosis recomendadas, la trimetoprima puede provocar hipercalemia cuando se administra a pacientes con trastornos subyacentes del metabolismo del potasio, insuficiencia renal o que están recibiendo fármacos que inducen hipercalemia. Se requiere de un monitoreo preciso del potasio sérico en dichos pacientes. Se han reportado casos de hiponatremia. y de hipoglicemia en pacientes no diabéticos tratados con trimetoprima y sulfametoxazol, generalmente a los pocos días de iniciada la terapia (ver Interacciones medicamentosas y de otro género). Los pacientes con función renal disminuida, enfermedad del hígado o malnutrición, o que reciben dosis altas de trimetoprima y sulfametoxazol se encuentran en mayor riesgo.

Alteraciones psiquiátricas:

Muy raros: Casos aislados de alucinación se han descrito.

Alteraciones del sistema nervioso:

Muy raros: Neuropatía (incluyendo neuritis periférica y parestesia), uveítis. Se han reportado casos de meningitis aséptica o síntomas similares a los de la meningitis, ataxia, convulsiones, vértigo y tinnitus.

Alteraciones gastrointestinales:

Comunes: Náuseas (con o sin vómito). Raros: Estomatitis, diarrea, glositis. Muy raros: Enterocolitis pseudomembranosa. Se han reportado casos de pancreatitis aguda; varios de estos pacientes tenían enfermedades graves, incluyendo el SIDA.

Alteraciones hepatobiliares:

Muy raros: Elevación de transaminasas y bilirrubina, hepatitis, colestatis, necrosis hepática, se han descrito casos aislados de síndrome de desaparición del ducto biliar.

Alteraciones cutáneas y tejido subcutáneo:

Común: Se han descrito casos múltiples de reacciones en la piel los cuales son generalmente leves y fácilmente reversibles tras la uspensión del medicamento. Muy raros: Como muchos otros fármacos que contienen sulfonamidas, BACTRIM ® se ha asociado a fotosensibilidad. Eritema multiforme, síndrome de Stevens-Johnson, necrólisis epidérmica tóxica (síndrome de Lyell), púrpura y púrpura de Henoch-Schoenlein.

Alteraciones del aparato locomotor, tejido conectivo y hueso:

Muy raros: Se han reportado casos de artralgia y mialgia, y casos aislados de rabdomiolisis.

Alteraciones urinarias y renales:

Muy raros: Se han reportado casos de función renal disminuida, nefritis intersticial, nitrógeno ureico elevado en la sangre (BUN, por sus siglas en inglés), creatinina sérica elevada y cristaluria. Las sulfonamidas, incluyendo BACTRIM ®, pueden inducir diuresis aumentada, especialmente en pacientes con edema de origen cardiaco.

Seguridad de trimetoprima-sulfametoxazol en pacientes infectados con SIDA: La población de pacientes con SIDA es similar a la población general de pacientes en términos del espectro de eventos adversos que puedan ocurrir. Sin embargo, algunos eventos adversos pueden ocurrir con una frecuencia mayor y diferente al marco clínico.

Muy comunes: Leucopenia, granulocitopenia y trombocitopenia.

Alteraciones metabólicas y de nutrición:

Muy comunes: Hipercalemia. No comunes: Hiponatremia, hipoglicemia.

Alteraciones gastrointestinales:

Muy comunes: Anorexia, náusea con o sin vómito, diarrea.

Alteraciones hepatobiliares:

Valores elevados de transaminasas.

Alteraciones cutáneas y tejido subcutáneo:

Muy comunes: Erupción maculopapular, usualmente con prurito.

Alteraciones generales:

Muy comunes: Fiebre.

Para guaifenesina se han reportado erupciones cutáneas, urticaria, náusea, vómito, malestar gastrointestinal, mareo, cefalea y urolitiasis. BACTRIM ® Comprimidos: Caja con 30 comprimidos en envase de burbuja. BACTRIM ® F Comprimidos: Caja con 14 comprimidos en envase de burbuja.

Tabla: Dosis estándar para adultos y niños mayores de 12 años
Comprimidos Comprimidos Forte Medidas de suspensión
mañana noche mañana noche mañana noche
Dosis estándar 2 2 1 1 4 4
Dosis mínima y dosis para terapia de largo plazo (más de 14 días) 1 ½ ½ ½ 2 2
Dosis alta (para casos particularmente graves) 3 3 6 6

La mejor manera de tomar BACTRIM ® y BACTRIM ® F es tras las comidas, con una cantidad adecuada de fluidos. Duración del tratamiento: En infecciones agudas, deberá administrarse BACTRIM ® o BACTRIM ® F durante al menos 5 días o hasta que el paciente no muestre síntomas por 2 días mínimo.

Gonorrea: 5 comprimidos de BACTRIM ®, en la mañana y en la noche. Chancroides: 2 comprimidos de BACTRIM ® ó 1 comprimido de BACTRIM ® F dos veces al día. Si no se observa mejoría alguna tras 7 días, se puede considerar otro tratamiento de 7 días. Sin embargo, el médico deberá tener el cuenta que la ausencia de una respuesta puede indicar que la enfermedad es causada por un organismo resistente.

Infección aguda no complicada del tracto urinario: Para mujeres con infecciones agudas no complicadas del tracto urinario, se recomienda una dosis única de 2 a 3 comprimidos de BACTRIM ® F. Los comprimidos deberán tomarse, de ser posible, en la noche después de una comida o antes de dormir.

  1. Pacientes en hemodiálisis: Tras una dosis normal de carga, deberán administrarse dosis de seguimiento de un medio a un tercio de la dosis original cada 24 a 48 horas.
  2. Neumonía por Pneumocystis carinii: La dosis recomendada es de hasta 20 mg de trimetoprima y hasta 100 mg de sulfametoxazol por kg al día, administrados en dosis divididas iguales cada 6 horas durante 14 días.

La siguiente tabla es una guía para el límite superior de esta dosis de acuerdo con el peso corporal, para pacientes que sufren de neumonía por Pneumocystis carinii.

Tabla: Guía para el límite superior de dosis de acuerdo con el peso corporal, para pacientes que sufren de neumonía por Pneumocystis carinii
Peso corporal kg Dosis: cada 6 horas
Medidas Comprimidos Comprimidos Forte
8 1 (5 ml)
16 2 (10 ml) 1
24 3 (15 ml)
32 4 (20 ml) 2 1
40 5 (25 ml)
48 6 (30 ml) 3
64 8 (40 ml) 4 2
80 10 (50 ml) 5

Para la profilaxis de neumonía por Pneumocystis carinii, la dosis recomendada en adultos es de 1 comprimido de BACTRIM ® F al día. La dosis óptima para la profilaxis no se ha establecido aún. Ver las instrucciones especiales de administración para la dosis en niños.

  • Pacientes con nocardiosis: La dosis diaria recomendada para adultos con nocardiosis es de 3 a 4 comprimidos de BACTRIM ® F durante al menos 3 meses.
  • Esta dosis debe ser ajustada a la edad, peso y función renal del paciente y a la gravedad de la enfermedad.
  • Si ha reportado una terapia con duración de 18 meses.

Neumonía por Pneumocystis carinii (profilaxis): La dosis recomendada para niños es de 150 mg/m 2 /día de trimetoprima y 750 mg/m 2 /día de sulfametoxazol, por vía oral en dosis divididas iguales dos veces al día, en 3 días consecutivos por semana. La dosis total no deberá exceder 320 mg de trimetoprima y 1,600 mg de sulfametoxazol.

Superficie corporal (m 2 ) Dosis (cada 12 horas)
0.26 ½ (2.5 ml)
0.53 1 (5 ml)
1.06 2 (10 ml)

Pacientes con insuficiencia renal: Se proporciona en la tabla siguiente un esquema de dosificación recomendado para pacientes con insuficiencia renal.

Tabla: Esquema de dosis recomendado para pacientes con insuficiencia renal
Depuración de creatinina Esquema de dosis recomendada
> 30 ml/min Dosis estándar
15 a 30 ml/min La mitad de la dosis estándar
< 15 ml/min No se recomienda el uso de BACTRIM ® FORTE

Pacientes ancianos: Los pacientes ancianos con función renal normal deberán recibir la dosis usual para adultos. Niños: Administración oral: Las recomendaciones para niños son aproximadamente equivalentes a una dosis de 6 mg de trimetoprima y 30 mg de sulfametoxazol por kg de peso corporal al día y se proporcionan en la siguiente tabla:

Tabla: Dosis normal para niños menores de 12 años de edad
Edad Medidas de suspensión
6 semanas a 5 meses ½ (2.5 ml)
6 meses a 5 años 1 (5 ml)
6 años a 12 años 2 (10 ml)

Neumonía por Pneumocystis carinii (profilaxis): La dosis recomendada para niños es de 150 mg/m 2 /día de trimetoprima y 750 mg/m 2 /día de sulfametoxazol, por vía oral en dosis iguales divididas dos veces al día, en 3 días consecutivos por semana. La dosis total diaria no deberá exceder 320 mg de trimetoprima y 1,600 mg de sulfametoxazol.

Superficie corporal (m 2 ) Dosis (cada 12 horas)
0.26 ½ (2.5 ml)
0.53 1 (5 ml)
1.06 2 (10 ml)

La siguiente tabla es una guía para alcanzar esta dosis en niños:

Superficie corporal (m 2 ) Dosis
Medidas Comprimidos
0.26 ½ (2.5 ml)
0.53 1 (5 ml) ½
1.06 2 (10 ml) 1

Niños:

Edad Medidas de suspensión
mañana noche
6 semanas a 5 meses ½ ½
6 meses a 5 años 1 1
6 años a 12 años 2 2

Las recomendaciones anteriores para niños son aproximadamente equivalentes a una dosis de 6 mg de trimetoprima y 30 mg de sulfametoxazol por kg de peso corporal al día. Para infecciones graves la dosis mostrada para niños puede ser aumentada en 50%. Pacientes con nocardiosis: La dosis diaria recomendada para adultos con nocardiosis es de 3 a 4 comprimidos de BACTRIM ® F durante al menos 3 meses.

Depuración de creatinina Dosis recomendada
> 30 ml/min Dosis estándar
15 a 30 ml/min La mitad de la dosis estándar
< 15 ml/min No se recomienda el uso de BACTRIM ® o BACTRIM ® F

Pacientes ancianos: Los pacientes ancianos con función renal normal deberán recibir la dosis usual para adultos. BACTRIM ® COMPOSITUM:

Niños de 6 meses a 5 años tomar 1 cucharadita (5.0 ml) cada 12 horas. Niños de 6 a 12 años tomar 1 cucharada sopera (10 ml) cada 12 horas. Adulto: tomar 2 cucharadas soperas (10 ml) cada 12 horas.

Duración del tratamiento: 10 a 14 días. Se pueden dar cantidades mayores en circunstancias especiales a pacientes con enfermedades graves o que amenazan la vida. La dosis para enfermos con insuficiencia renal debe reducirse y no debe administrarse si la depuración de creatinina es menor a 15 ml/minuto.

¿Cómo tomar trimetoprima sulfametoxazol para la diarrea?

Dirección de esta página: https://medlineplus.gov/spanish/druginfo/meds/a684025-es.html La trimetoprima elimina las bacterias que provocan infecciones en las vías urinarias. Se usa en combinación con otros medicamentos para tratar ciertos tipos de neumonía.

También se usa para tratar la diarrea del viajero. Los antibióticos no tienen ningún efecto sobre los resfríos, la gripe y otras infecciones virales. Este medicamento también puede ser prescrito para otros usos; pídale más información a su doctor o farmacéutico. La trimetoprima viene envasada en forma de tabletas para tomar por vía oral.

Por lo general se toma un par de veces al día. La trimetoprima puede tomarse con o sin alimentos. Siga cuidadosamente las instrucciones en la etiqueta del medicamento y pregúntele a su doctor o farmacéutico cualquier cosa que no entienda. Use el medicamento exactamente como se indica.

¿Qué es más fuerte amoxicilina o trimetoprima?

Comparado con amoxicilina, TMS estuvo asociada con más del doble de riesgo de muerte súbita (OR ajustado 2,46, IC95% 1,55 a 3,90).

¿Qué hace el metronidazol en la diarrea?

Resumen Antecedentes La aparición de diarrea intrahospitalaria supone un evento de alto impacto en la morbimortalidad de pacientes hospitalizados, la quimioprofilaxis con antibióticos en pacientes seleccionados podría resultar en una herramienta costo-efectiva para su prevención. Método Se realizó un estudio prospectivo, randomizado, abierto, en un hospital de tercer nivel de la ciudad de México, seleccionando pacientes con alto riesgo de adquirir diarrea intrahospitalaria, se asignó pacientes a un grupo de metronidazol 500 mg vía oral cada 8 h durante 7 días y un grupo de observación. El resultado primario fue determinar la presencia de diarrea asociada a antibióticos e infección por Clostridium difficile (C. difficile) durante los 7 días de evaluación. Aprobado por el comité de ética institucional. Número de registro (11.2017) del 14 de marzo de 2017. Resultados De 116 pacientes que cumplieron criterios de inclusión, 96 fueron analizados, 41 en el grupo de intervención y 55 en el grupo de observación, la diarrea asociada a antibióticos se presentó en un 4,9% de pacientes en el grupo de intervención y en un 16,4% en el grupo de observación (odds ratio 0,26 (0,05-1,29) p = 0,109). La infección por C. difficile se presentó en el 0% de los pacientes en el primer grupo y en el 9,1% en el segundo grupo (odds ratio 0,91 (0,84-0,99) p = 0,069). Conclusiones El uso de metronidazol para prevención de diarrea asociada a antibióticos no se relacionó con disminución en su aparición, mientras que para infección por C. difficile podría resultar en una alternativa efectiva en seleccionados pacientes de alto riesgo. Éste es el primer estudio prospectivo diseñado para este fin. Se requieren a futuro nuevos estudios que involucren mayor número de pacientes. Palabras clave: Diarrea asociada a antibioticos Infección por Clostridium difficile Quimioprofilaxis Metronidazol Abstract Background In-hospital diarrhoea has a high impact on morbidity and mortality rates among hospitalised patients. Chemoprophylaxis with antibiotics in selected patients could be a cost-effective tool for prevention. Methods A prospective randomised, open-label study was conducted in a tertiary hospital in Mexico City, selecting patients at high risk of acquiring in-hospital diarrhoea and assigning them to a group taking metronidazole 500 mg orally every eight hours for seven days or an observation group. The primary endpoint was the presence of antibiotic-associated diarrhoea and Clostridium difficile (C. difficile) infection during the seven days of evaluation. The study was approved by the institutional ethics committee. Registration number (11.2017) of 14 March 2017. Results Of the 116 patients who met the inclusion criteria, 96 were analysed, 41 in the intervention group and 55 in the observation group: 4.9% of patients in the intervention group and 16.4% in the observation group developed antibiotic-associated diarrhoea (odds ratio 0.26 (0.05-1.29); p =.109).0% of patients in the intervention group and 9.1% in the observation group developed C. difficile infection (odds ratio 0.91 (0.84-0.99); p =.069). Conclusions Metronidazole prophylaxis did not result in a reduction in antibiotic-associated diarrhoea. It could, however, be an effective measure for preventing C. difficile infection in selected high-risk patients. This was the first prospective study designed for this purpose. New studies that involve a larger number of patients are required in the future. Keywords: Antibiotic-associated diarrhoea Clostridium difficile infection Chemoprophylaxis Metronidazole Texto completo Introducción La aparición de diarrea intrahospitalaria (DIH) supone un evento con alto impacto en la mortalidad y morbilidad, que incrementa costos y días de estancia hospitalaria; uno de los factores que favorecen su aparición es el uso de antibióticos de amplio espectro 1, La diarrea asociada a antibióticos (DAA) es una patología frecuente en pacientes hospitalizados cuyo principal mecanismo es la disrupción de la flora intestinal con subsecuentes cambios en el metabolismo de hidratos de carbono, ácidos grasos de cadena corta y ácidos biliares 2, usualmente es una enfermedad leve y autolimitada pero el 15 a 39% de los casos son causados por infección por Clostridium difficile (C. difficile) –ICD– cuyo curso clínico es más agresivo con alta mortalidad 3, En 1978 se describieron los primeros casos de ICD 4, desde entonces esta patología presenta un marcado aumento en su incidencia con aparición de nuevas cepas como la NAP1 / BI / 027, con mayor virulencia y complicaciones 5, los factores de riesgo más asociados a su aparición en pacientes hospitalizados son la edad >65 años, uso de antibióticos (cefalosporinas, clindamicina, B-lactámicos y fluoroquinolonas) y el padecimiento de enfermedades graves 6, otros factores adicionales incluyen supresión del ácido gástrico, alimentación enteral, cirugía gastrointestinal, obesidad, quimioterapia, trasplante de células madre hematopoyéticas y enfermedad inflamatoria intestinal 7–9, Se han investigado diversas medidas para evitar su aparición, como la restricción en la prescripción de antibióticos, particularmente: clindamicina, fluoroquinolonas y cefalosporinas 10, el lavado de manos con agua y jabón sobre productos desinfectantes a base de alcohol el cual se asocia a mayor probabilidad de erradicación de C. difficile 11, principalmente jabones a base de clorhexidina 12, Se han realizado estudios con probióticos que incluyen combinación de Lactobacillus con resultados variables que dependen del tipo y la formulación usada 13,14, Recientemente un estudio evaluó el uso de actoxumab y bezlotoxumab que son anticuerpos monoclonales humanos contra las toxinas A y B de C. difficile, respectivamente, mostrando que el bezlotoxumab se asoció con una disminución en la tasa de recurrencia de la enfermedad frente al placebo, no así en el caso de actoxumab 15, La quimioprofilaxis con fármacos usualmente empleados en el tratamiento de la enfermedad supone una opción razonable de bajo costo para prevenir la aparición de la enfermedad en pacientes seleccionados de alto riesgo, Van Hise et al.16, realizaron un estudio retrospectivo con el uso de vancomicina oral para prevenir la recurrencia de ICD, encontrado que la ICD recurrente se presentó en el 4% de los que recibieron profilaxis frente al 27% de los que no la recibieron. Con respecto al metronidazol Rodríguez et al.17, describieron retrospectivamente la eficacia en prevención primaria de este medicamento en pacientes adultos de alto riesgo (definido como edad mayor a 55 años, uso de inhibidor de bomba de protones y antibióticos de amplio espectro) encontrando que la incidencia en el grupo de pacientes que recibieron metronidazol por causas diferentes a la ICD fue del 1,4% y en el grupo que no recibieron fue del 6,5%, concluyendo que el recibir metronidazol reduce la incidencia de diarrea intrahospitalaria asociada a C. difficile en un 80%. No se cuenta con estudios prospectivos que evalúen la efectividad de estos fármacos como prevención primaria para aparición de DAA e ICD en pacientes de alto riesgo; en la plataforma de Clinical Trials se registró un ensayo clínico con aplicación de metronidazol o placebo a pacientes con alto riesgo de ICD, estudio que no se concluyó porque los pacientes no siguieron las instrucciones 18, El objetivo del presente estudio es evaluar el papel del metronidazol en la prevención de DAA e ICD en pacientes hospitalizados de alto riesgo. Materiales y métodos Diseño del estudio y participantes Se realizó un ensayo clínico aleatorizado, abierto, aprobado por el comité de ética institucional con número de registro (11.2017) del 14 de marzo de 2017, en el que se incluyó pacientes hospitalizados en el servicio de Medicina Interna del Hospital Regional Licenciado Adolfo López Mateos de la ciudad de México desde el 1 de mayo al 30 de septiembre 2017, que cumplían con los siguientes criterios de inclusión: edad entre 55 años y 75 años (se excluyeron pacientes mayores de 75 años por el riesgo de potenciar posibles efectos adversos relacionados con el uso de otros medicamentos) 19,20, uso de inhibidor de bomba de protones, uso de antibióticos de amplio espectro que incluyera uno de los siguientes (cefalosporinas de tercera generación, levofloxacino y/o clindamicina), por ser los de mayor uso en la institución y estancia hospitalaria menor a 72 h antes de la intervención. Se excluyeron pacientes que presentaran diarrea al ingreso, infección por C. difficile documentada en los 6 meses previos, estado mental alterado, uso de metronidazol para el tratamiento de una patología concomitante durante la hospitalización, consumo de medicamentos con interacciones mayores con metronidazol 21, embarazadas y pacientes que refieran consumo de alcohol al menos 48 h antes de la intervención 22, Todos los pacientes seleccionables fueron invitados a participar por medio de consentimiento informado; se eliminaron pacientes que no aceptaran participar, que durante la intervención presentaran intolerancia a la vía oral o se negaran a continuar la toma del medicamento y que fallecieran por causas no relacionadas con la aparición de diarrea. Aleatorización Los pacientes elegidos fueron aleatorizados por medio de una herramienta del programa EXCEL de paquete OFFICE 2013, a ingresar al grupo de intervención con metronidazol 500 mg vía oral cada 8 h por 7 días o al grupo de observación. Procedimientos Durante los siguientes 7 días posteriores a la inclusión los pacientes fueron seguidos para identificar la presencia de DIH, la cual se definió como la aparición de tres o más deposiciones de consistencia disminuida (consistencia 5-7 en escala de Bristol) 23 en 24 h; el end point se definía por la presencia de DIH por lo cual al presentarse esta se terminaba la observación y los pacientes eran tratados de acuerdo a las guías de práctica clínica institucionales; en caso de presentar DIH se recolectaban las muestras correspondientes y se enviaban a análisis de toxinas A y B para C. difficile, Si los pacientes eran egresados antes de completar los 7 días de observación se entregaban recetas por dosis faltantes de metronidazol al grupo de intervención y se realizaba un seguimiento por vía telefónica a ambos grupos interrogando sobre la presencia o no de diarrea, en caso de presentarla se citaban de urgencia para toma de muestras y valoración. Análisis estadístico El ensayo fue inicialmente diseñado con un muestreo calculado con la fórmula de diferencia de para un total de 454 pacientes, 227 en cada grupo, con un error alfa de 0,05 y un poder 80%, para detectar un 80% por ciento de diferencia en la aparición de DAA en ambos grupos con base en el estudio de Rodríguez et al.17, por cuestiones de logística institucional no se alcanzó la muestra deseada incluyendo finalmente 41 pacientes en el grupo de intervención y 55 en el grupo de observación. Los datos fueron exportados desde la base de datos del estudio y analizados con el uso de Software SPSS (versión 24). La variable de sexo fue analizada mediante U-Mann Withney, la edad presentó distribución normal y se analizó mediante t de Student, las variables de comorbilidades, causas de hospitalización, hospitalización previa y el uso de antibióticos utilizados en la hospitalización fueron analizados mediante chi cuadrado, el punto primario de evaluación que era la aparición de DAA e ICD se analizaron con prueba exacta de Fisher y cálculo de riesgo a través de tablas de contingencia. Resultados El reclutamiento de pacientes se realizó desde mayo a septiembre de 2017, 116 pacientes cumplían con criterios de inclusión, se aleatorizaron y 59 pacientes fueron asignados al grupo de intervención de los cuales 9 no aceptaron participar por temor a presentar efectos adversos previamente conocidos o experimentados con el fármaco y otros 9 fueron excluidos, 2 por muerte, 6 por presentar efectos adversos de predominio gastrointestinal cefalea y vértigo, por último uno se excluyó por indicaciones médica de ayuno, finalmente fueron analizados 41 pacientes. Cincuenta y siete pacientes fueron asignados al grupo de observación donde un paciente se excluyó por muerte y otro por pérdida de contacto después del alta antes del séptimo día, finamente se analizaron 55 pacientes ( fig.1 ). Los pacientes incluidos en el grupo de intervención tenían una edad de 65,71 ± 5,15 y el 51,2% eran hombres, mientras que en el grupo de observación la edad fue de 63,55 ± 6,03 y el 52,7% eran hombres; las comorbilidades evaluadas fueron los antecedentes de diagnóstico previo de diabetes mellitus tipo 2, enfermedad renal crónica (ERC) en terapia sustitutiva de la función renal mediante cualquier modalidad y enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), presentes en un porcentaje importante de pacientes y distribuidos de forma equitativa en ambos grupos a excepción de la EPOC presente en un 36,6% de pacientes en el grupo de intervención y solo en el 14,5% de pacientes en el grupo control (p 0,016). Dentro de las causas de hospitalización se incluyeron infecciones respiratorias, infecciones del tracto urinario, infección de tejidos blandos, peritonitis asociada a diálisis peritoneal, infección del sistema nervioso central que fueron distribuidas en ambos grupos de manera equitativa, se agruparon como otras causas las patologías infecciosas infrecuentes o patologías en las que no se documenta foco infeccioso y los pacientes recibieron tratamiento antibiótico sin indicación clara como falla cardiaca, trastornos hidroelectrolíticos entre otros, el 23,6% de los pacientes en el grupo de observación, mientras que ningún paciente del grupo de intervención fueron asignados a esta categoría ( tabla 1 ). Los antibióticos más utilizados en los pacientes evaluados fueron en orden de frecuencia cefalosporinas de tercera generación, levofloxacino y clindamicina, dependiendo de la indicación médica eran administrados por separado y en un porcentaje importante de pacientes 31,7% para el grupo de intervención y 21,8% para el grupo de observación se administraron de forma conjunta, sin encontrar en análisis de regresión logística relación con un mayor número de pacientes con DAA e ICD ( tabla 2 ). El resultado primario del estudio encontró que el 16,4% de los pacientes presentó DAA en el grupo de observación y 4,9% en el grupo de intervención con P de 0,109 y un OR de 0,26 (0,05-1,29), sin que se pueda establecer relación entre la administración de metronidazol y un menor número de pacientes con DAA. Respecto a la ICD se presentaron 5 casos positivos mediante análisis de toxinas A y B en el grupo de observación y ningún caso en el grupo de intervención con una P de 0,069 y OR de 0,91 (0,84-0,99) ( tabla 3 ), sugiriendo sin alcanzar la significación estadística que el uso de metronidazol se asocia con menor número de pacientes con ICD ( fig.2 ). Discusión La quimioprofilaxis con fármacos empleados usualmente para el tratamiento de la ICD, representaba en estudios retrospectivos una medida costo-efectiva prometedora para pacientes de alto riego; el presente constituye el primer estudio prospectivo que evaluó la efectividad de estos fármacos, usualmente empleados en el tratamiento de ICD, como medida de prevención en pacientes seleccionados, encontrando que el recibir metronidazol no previene la aparición de DAA de forma significativa, mientras que podría sugerirse su uso como medida de prevención de ICD; es importante destacar que este es un medicamento de bajo costo, fácil acceso y amplio uso en múltiples infecciones, sus efectos adversos son múltiples y ampliamente conocidos por los pacientes, lo cual limitó el número de participantes incluidos en el grupo de intervención puesto que el 15,2% de los seleccionados no aceptaron ingresar, sumado a esto el 12% de los que iniciaron la toma del medicamento no la completaron por presentar efectos adversos principalmente gastrointestinales, siendo un fármaco muy poco tolerado. Aunado a esto desconocemos el efecto del fármaco sobre la microbiota intestinal y la generación de resistencias bacterianas derivadas de su uso, y que posiblemente interfiera en su eficacia como tratamiento de primera línea en caso de presentarse ICD. Es importante resaltar que la población atendida en nuestro centro presenta una alta tasa de comorbilidades en especial ERC en diálisis peritoneal presente en cerca de un tercio y diabetes mellitus presente en más de la mitad de los pacientes seleccionados, disparando de forma importante el número de casos de diarreas no infecciosas; por ser esta una manifestación propia de las enfermedades de base, sin encontrar en análisis de regresión logística que estos antecedentes impacten de forma significativa en la aparición de DAA e ICD. Este estudio presenta importantes limitaciones como el ser un estudio abierto, el número limitado de pacientes incluidos, el alto porcentaje de pacientes perdidos en el grupo intervención, el diagnóstico de ICD fue basado en la detección de toxinas A y B de C. difficile, las cuales presentan alta especificidad cercana al 100% pero baja sensibilidad 24, lo cual pudo infravalorar el número real de pacientes afectados de ICD, tanto en el grupo de intervención como en el de observación, y al tratarse de grupos con un número tan limitado de pacientes, pequeñas modificaciones trasforman de forma importante el análisis de los datos. Conclusiones La ICD constituye una patología con alto impacto en mortalidad, morbilidad y costes de atención médica, este estudio prospectivo evaluó el uso de metronidazol en la prevención tanto de DAA como de ICD, sin encontrar una relación significativa entre su administración y menor incidencia de DAA, para el caso de ICD la p se encuentra cercana a la significación estadística con intervalos que pueden sugerir su uso, sin embargo para su diagnóstico se utilizaron pruebas con baja sensibilidad, encontrando además que fue un fármaco muy poco tolerado. Se requieren nuevos estudios con mayor número de pacientes, doble ciego y que usen pruebas diagnósticas más eficaces. Conflicto de intereses Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses para la realización de este estudio, el metronidazol fue otorgado por el Hospital Regional Licenciado Adolfo López Mateos, ISSSTE, la recolección y el análisis estadístico de los datos se realizaron con recursos propios de los autores. Bibliografía J. Bartlett. Antibiotic-associated diarrhea. N Engl J Med, 346 (2002), pp.334-339 L.C. Antunes, J. Han, R.B. Ferreira, P. Lolic, C.H. Borches, B.B. Finlay. Effect of antibiotic treatment on the intestinal metabolome. Antimicrob. Agents Chemoter., 55 (2011), pp.1494-1503 V.O. Badger, N.A. Ledeboer, M.B. Graham, C.E. Edmiston Jr. Clostridium difficile : epidemiology, pathogenesis, management, and prevention of a recalcitrant healthcare-associated pathogen. JPEN J Parenter Enteral Nutr, 36 (2012), pp.645-662 J.G. Bartlett, N. Moon, T.W. Chang, N. Taylor, A.B. Onderdonk. Role of Clostridium difficile in antibiotic-associated pseudomembranous colitis. Gastroenterology, 75 (1978), pp.778 M. Miller, D. Gravel, M. Mulvey, G. Taylor, D. Boyd, A. Simor, et al, Health care–associated Clostridium difficile infection in Canada: Patient age and infecting strain type are highly predictive of severe outcome and mortality. Clin Infect Dis, 50 (2010), pp.194-201 V. Loo, A. Bourgault, L. Poirier, F. Lamothe, S. Michaud, N. Turgeon, et al, Host and pathogen factors for Clostridium difficile infection and colonization. N Engl J Med., 365 (2011), pp.1693-1703 D. Bliss. Acquisition of Clostridium difficile-associated diarrhea in hospitalized patients receiving tube feeding. Ann Intern Med, 129 (1998), pp.1012 A.G. Kamthan, H.W. Bruckner, S.Z. Hirschman, S.G. Agus. Clostridium difficile diarrhea induced by cancer chemotherapy. Arch Intern Med, 152 (1992), pp.1715 H. Singh, Z. Nugent, B. Yu, L. Lix, L. Targownik, C. Bernstein. Higher incidence of Clostridium difficile infection among individuals with inflammatory bowel disease. Gastroenterology., 153 (2017), pp.430-438.e2 P. Davey, E. Brown, E. Charani, L. Fenelon, I. Gould, A. Holmes, et al, Interventions to improve antibiotic prescribing practices for hospital inpatients. Cochrane Database Syst Rev, (2013), S. Kundrapu, V. Sunkesula, I. Jury, A. Deshpande, C. Donskey. 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Kelly, R. Nathan, T. Birch, et al, Bezlotoxumab for prevention of recurrent Clostridium difficile infection. N Engl J Med., 376 (2017), pp.305-317 N. Van Hise, A. Bryant, E. Hennessey, A. Crannage, J. Khoury, F. Manian. Efficacy of oral vancomycin in preventing recurrent Clostridium difficileinfection in patients treated with systemic antimicrobial agents: Table 1. Clin Infect Dis., 63 (2016), pp.651-653 S. Rodriguez, M. Hernandez, G. Tarchini, M. Zaleski, M. Vatanchi, L. Cardona, et al, Risk of Clostridium difficile Infection in Hospitalized Patients Receiving Metronidazole for a Non–C difficile Infection. Clin Gastroenterol Hepatol, 12 (2014), pp.1856-1861 Efficacy of metronidazole prophylaxis against Clostridium Difficile-associated diarrhea in high risk adult patients – full text view – Clinical Trials.gov,, Disponible en: https://clinicaltrials.gov/ct2/show/NCT02200328 E. Ludwig, A. Csiba, T. Magyar, G. Szöcs, H. Graber. Age-associated pharmacokinetic changes of metronidazole. Int J Clin Pharmacol Ther Toxicol., 21 (1983), pp.87-91 J. Visapää, J. Tillonen, P. Kaihovaara, M. Salaspuro. Lack of disulfiram-like reaction with metronidazole and ethanol. Ann Pharmacother., 36 (2002), pp.971-974 S.J. Lewis, K.W. Heaton. Stool form scale as a useful guide to intestinal transit time. Scand J Gastroenterol, 32 (1997), pp.920-924 C. Surawicz, L. Brandt, D. Binion, A. Ananthakrishnan, S. Curry, P. Gilligan, et al, Guidelines for diagnosis, treatment and prevention of Clostridium difficile infections. Am J Gastroenterol., 108 (2013), pp.478-498 Copyright © 2018. Elsevier España, S.L.U. Todos los derechos reservados

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¿Cómo saber qué tipo de diarrea es?

Datos y cifras –

Las enfermedades diarreicas son la segunda mayor causa de muerte de niños menores de cinco años. Son enfermedades prevenibles y tratables. Las enfermedades diarreicas matan a 525 000 niños menores de cinco años cada año. Una proporción significativa de las enfermedades diarreicas se puede prevenir mediante el acceso al agua potable y a servicios adecuados de saneamiento e higiene. En todo el mundo se producen unos 1700 millones de casos de enfermedades diarreicas infantiles cada año. La diarrea es una de las principales causas de malnutrición de niños menores de cinco años.

Las enfermedades diarreicas son la segunda mayor causa de muerte de niños menores de cinco años, y ocasionan la muerte de 525 000 niños cada año. En el pasado, la deshidratación grave y la pérdida de líquidos eran las principales causas de muerte por diarrea.

  • En la actualidad es probable que otras causas, como las infecciones bacterianas septicémicas, sean responsables de una proporción cada vez mayor de muertes relacionadas con la diarrea.
  • Los niños malnutridos o inmunodeprimidos son los que presentan mayor riesgo de enfermedades diarreicas potencialmente mortales.

Se define como diarrea la deposición, tres o más veces al día (o con una frecuencia mayor que la normal para la persona) de heces sueltas o líquidas. La deposición frecuente de heces formes (de consistencia sólida) no es diarrea, ni tampoco la deposición de heces de consistencia suelta y «pastosa» por bebés amamantados.

La diarrea suele ser un síntoma de una infección del tracto digestivo, que puede estar ocasionada por diversos organismos bacterianos, víricos y parásitos. La infección se transmite por alimentos o agua de consumo contaminados, o bien de una persona a otra como resultado de una higiene deficiente. Las intervenciones destinadas a prevenir las enfermedades diarreicas, en particular el acceso al agua potable, el acceso a buenos sistemas de saneamiento y el lavado de las manos con jabón permiten reducir el riesgo de enfermedad.

Las enfermedades diarreicas deben tratarse con una solución salina de rehidratación oral (SRO), una mezcla de agua limpia, sal y azúcar. Además, el tratamiento durante 10 a 14 días con suplementos de zinc en comprimidos dispersables de 20 mg acorta la duración de la diarrea y mejora los resultados.

la diarrea acuosa aguda, que dura varias horas o días, y comprende el cólera; la diarrea con sangre aguda, también llamada diarrea disentérica o disentería; y la diarrea persistente, que dura 14 días o más.

¿Cómo se toma el metronidazol de 500 mg para la diarrea?

Guía de diagnóstico y tratamiento de la diarrea crónica. Manejo del enfermo con diarrea crónica y situaciones especiales ¿ 1. ¿En qué se basa el manejo sintomático y las medidas de sostén de los enfermos con diarrea crónica? El tratamiento individualizado para cada caso, debe tomar en cuenta la causa de la diarrea.

  • Sin embargo, esto no siempre es posible, al menos inicialmente, por lo que es necesario utilizar tratamiento dirigido a los síntomas y medidas de sostén.
  • El manejo sintomático se refiere al alivio de las molestias, como vómitos, cólico, dolor o distensión abdominal, presentes en el paciente con diarrea crónica (DC), además de lo incómodo de las evacuaciones líquidas, frecuentes, explosivas y ácidas.1 Es justificable toda acción encaminada a aminorar tales molestias, sin embargo no hay que perder de vista que no se está tratando la causa que originó la DC.a.

Hidratación: Entre las medidas de sostén, el primer lugar corresponde a la evaluación del estado de hidratación del paciente, específicamente en casos de la agudización de la DC o en los casos de diarrea secretora persistente. Existen varias formas para valorar este estado de hidratación, entre ellas podemos tomar en cuenta la publicada por la European Society of Pediatric Gastroenterology, Hepatology and Nutrition (ESPAGHAN) en el 2001.2 Aunque está orientada al manejo de pacientes pediátricos es útil y aplicable al adulto.

En los casos sin deshidratación se debe fomentar la ingesta de soluciones de hidratación oral con la finalidad de prevenirla. En casos leves a mode-rados, es importante reponer los líquidos perdidos utilizando soluciones orales que deben incluir glucosa, Na, K y otros nutrientes que son útiles para la repleción de los líquidos perdidos.3 En los últimos años se han utilizado soluciones de rehidratación compuestas con cereales, sin embargo en nuestro país no están disponibles.

Actualmente en México se tienen soluciones que cuentan con 45 mEq y 90 mEq de sodio por litro. Para los casos graves que comprometen la vida, la hidratación debe ser por vía parenteral, recomendándose la solución Hartman de forma inicial y monitorizar estrechamente el desarrollo de complicaciones hidroelectrolíticas como hiponatremia, hipocaliemia, etc.

  1. Nivel de evidencia II, grado de recomendación B.b.
  2. Apoyo nutricio: Este aspecto es de suma importancia y su evaluación dependerá de parámetros somatométricos (peso, talla e índice de masa corporal), así como de signos clínicos o bioquímicos que orienten a alguna carencia nutricional (anemia, hipoalbuminemia, hipocolesterolemia y manifestaciones cutáneas).

De acuerdo a esta evaluación se pueden utilizar dietas adecuadas a la edad y a la situación clínica del paciente, suficientes en energía, equilibradas en micro y macronutrientes y que deben ser aportados de la forma que resulte más fácil para su digestión y absorción.4

  • Algunas recomendaciones especiales en la dieta serían:
  • • No recomendar dietas de exclusión si no existe un diagnóstico etiológico preciso.
  • • Si se tiene que hacer alguna exclusión, como en la intolerancia a la lactosa secundaria (posterior a infecciones), ésta debe ser de corta duración (no más de dos semanas).
  • • Controlar la ingesta de bebidas hiperosmo-lares (refrescos, bebidas energizantes) que pudieran perpetuar la diarrea.
  • Nivel de evidencia IV, grado de recomendación C.

¿ 2. ¿Está justificado el tratamiento sintomático con anti-diarreicos?

  1. El tratamiento empírico con antidiarreicos para disminuir el número de las evacuaciones, durante periodos cortos se debe considerar necesario en las siguientes situaciones: 5,6
  2. • Como medida adyuvante para evitar el desarrollo de complicaciones mientras se efectúa el diagnóstico.
  3. • Cuando en la evaluación inicial no se puede determinar la causa de la DC.
  4. • Cuando el diagnóstico se ha establecido y no se cuenta con el tratamiento específico.
  5. Nivel de evidencia IV, grado de recomendación C.
  6. No se recomienda el uso de antidiarreicos en los casos donde existe evidencia de toxicidad sistémica como fiebre, evacuaciones con sangre, anemia, alteraciones del estado de conciencia, entre otros.

¿ 3. ¿Cuáles son los medicamentos antidiarreicos disponibles en nuestro país? El tratamiento con antidiarreicos incluye múltiples agentes.7 Los más utilizados son los derivados de los opioides, aunque también se pueden usar agentes como bismuto, agentes adsorbentes como caolín y pectina; quelantes de sales biliares, inhibidores de las encefalinasas intestinales (racecadotrilo) y otros compuestos como el sucralfato.a.

  • Opioides: Útiles para disminuir el número de evacuaciones en la mayoría de los casos de DC del adulto, con excepción de las diarreas secretoras y en los niños.
  • En nuestro país, debido al potencial abuso y sus efectos adversos, el difenoxilato fue retirado del mercado.
  • En la actualidad se utiliza loperamida, un derivado sintético de la piperidina, con menores efectos opioides secundarios.

En los adultos, en caso de agudización de la DC, se usan dosis iniciales de 4 mg seguidas de 2 mg después de cada evacuación con un máximo de ocho tabletas en 24 horas, en el tratamiento de sostén habitualmente es con dosis de 6 mg al día.6,7 Nivel de evidencia IV, grado de recomendación D.b.

Adsorbentes: En el manejo de la DC no existen estudios que demuestren la utilidad de los adsorbentes. Por ejemplo, el subsalicilato de bismuto ha demostrado ser útil en el manejo de la diarrea aguda pero su efectividad en la DC no ha sido probada. Aunque son ampliamente utilizados como fármacos de primera línea, no existe evidencia para recomendar el uso de caolín y pectina en la DC.

Nivel de evidencia IV, sin recomendación.c. Colestiramina: Este medicamento es una resina de intercambio iónico que ha demostrado atenuar la diarrea en pacientes, siempre y cuando se determine que el paciente curse con una malabsorción de sales biliares como en algunos pacientes colecistectomizados, 8 en algunos casos de colitis colagenosa 9 y en diarrea asociadas a antibióticos.10 El uso de 4 g de colestiramina al día para el manejo de la DC en pacientes con incontinencia fecal, recientemente demostró ser una terapia útil, segura y efectiva.11 Nivel de evidencia III, grado de recomendación C.d.

Inhibidores de las encefalinasas: El racecadotrilo es un inhibidor selectivo de la encefalinasa intestinal, enzima responsable de la degradación de las encefalinas intestinales, que regulan la secreción de agua y electrolitos, su acción es exclusivamente periférica por lo que sus efectos colaterales son escasos.12 Múltiples estudios han documentado su efectividad en el manejo de la diarrea aguda en niños y adultos, 13,14 e incluso en población geriátrica.15 En un estudio en pacientes con HIV y DC se demostró que la administración de 100 a 200 mg, tres veces al día reduce en más de un tercio el gasto fecal.16,17 Recientemente, un estudio que evaluó la efectividad de racecadotrilo a dosis de 10, 30 o 100 mg tres veces al día durante seis semanas en sujeto con síndrome de intestino irritable (SII) (n = 200), demostrando que la máxima reducción en el número de evacuaciones se observó en el grupo de 100 mg de racecadotrilo, reduciendo el número de deposiciones en 33.7%.18 Nivel de evidencia II, grado de recomendación C.e.

Lidamidina: Es un derivado amidinourético no opiáceo con acción específica sobre el músculo gastrointestinal, que regula la motilidad y reduce la actividad secretora hidro-electrolítica. Sus principales indicaciones son en el SII y en la DC; la dosis promedio es de 12 mg, con resultados mode-rados para el manejo de la DC.19 Nivel de evidencia IV, grado de recomendación D.f.

Sucralfato: Es un complejo de sacarosa que contiene una sal de aluminio y que, aunque está indicado para el manejo de las enfermedades relacionadas con el ácido, un efecto «adverso» útil es el estreñimiento, por lo que en casos de diarrea por sales biliares, puede ser una buena opción. Existen múltiples estudios e inclusos meta-análisis que han tratado de evaluar la utilidad de sucralfato en el manejo de proctitis/colitis post-radiación, sin demostrar que sea una terapia efectiva.20 Nivel de evidencia II, grado de recomendación B.g.

Otras: En México es muy común el uso de antisépticos intestinales como nifuroxazida y furazolidona, aun cuando no hay datos en la bibliografía que apoyen su uso en la DC. El octreotido, un análogo de la somatostatina, ha demostrado ser efectivo para el manejo de la diarrea secretora debido a tumores carcinoides y en diarrea inducida por quimioterapia.

En los casos de DC idiopática, no ha demostrado ser mejor que los opioides y debe considerarse como medicamento de segunda línea debido a su alto costo.5,6 Nivel de evidencia IV, grado de recomendación D. ¿ 4. Utilidad de los probióticos en la DC Los probióticos no se consideran como manejo sintomático y son actualmente considerados como alimentos funcionales que parecen modificar inmunológicamente la respuesta del intestino.

Existe evidencia que demuestra su efectividad cuando se identifica la causa de la DC como en el SII, enfermedad inflamatoria crónica intestinal y en la diarrea asociada a antibióticos. En el SII el utilizar combinaciones con bífidobacterias puede ser benéfico para mejorar los síntomas asociados con a la diarrea.21 Nivel de evidencia II, grado de recomendación B.

  • Nivel de evidencia I, grado de recomendación A-B.
  • Por lo menos dos meta-análisis han demostrado su efectividad en el manejo de diarrea asociada a antibióticos.23
  • Nivel de evidencia I, grado de recomendación B.
  • ¿ 5. Tratamiento etiológico de la DC
  • Una vez identificada la causa de la DC, se recomendara el inicio de tratamiento específico. Dentro de las causas más comunes, los tratamientos recomendados son:

A. Síndrome de Intestino Irritable: Una vez descartado las causas orgánicas y hecho el diagnóstico de SII-D, se ha recomendado el uso de antidiarreicos y probióticos como útiles para determinado grupos de pacientes (ver sección previa).B. Parasitosis: En nuestro medio, aunque no existen estudios, es probable que infecciones parasitarias crónicas como giardiasis y amibiasis, sean las causas parasitarias más frecuentes.

En este contexto, la utilización empírica de metronidazol es una medida que se utiliza frecuentemente, pero no existe evidencia científica para recomendarla. Se recalca en la necesidad de determinar la presencia del parásito (trofozoítos en el caso de amibiasis) para establecer que efectivamente esta es la causa de la DC.

En los casos demostrados los medicamentos utilizados son: a) Metronidazol: La dosis recomendada es de 500 mg cada ocho horas por 10 días. Sin embargo debido al elevado índice de resistencias y a sus efectos adversos se pueden utilizar otros derivados nitro imidazoles, como el tinidazol (2 g dosis única) y secnidazol (1 g en la mañana y 1 g en la noche, dosis única).

  1. c) Furazolidona: Este medicamento es una nitrofurona, y la dosis recomendada es de 100 mg cada seis horas por siete a diez días.
  2. El uso de medicamentos para eliminación de los quistes NO se recomienda porque no existe evidencia que determine que éstos ocasionan DC.
  3. Nivel de evidencia IV, grado de recomendación D.

Por otra parte, en pacientes inmunocomprometidos (HIV, diabéticos, los que utilizan crónicamente esteroides, entre otros), se debe considerar la posibilidad de infección por protozoarios menos comunes como el Cryptosporiudm parvum. En estos casos el tratamiento recomendado es de nitazoxamida y macrólidos.24 Nivel de evidencia IV, grado de recomendación D.

Si se determina la existencia de helmintiasis y se asocia con otros síntomas gastrointestinales, como posible causa de la diarrea, está justificado utilizar medicamentos como el albendazol, mebendazol, ivermectina, etc. La decisión de cuál usar dependerá del agente encontrado.C. Infecciones bacterianas: Si se determina el agente etiológico mediante cultivo se recomienda la terapia específica.

Se hace mención que dentro de las infecciones bacterianas que pueden cursar con DC está Yersinia enterocolítica. a) Sobrepoblación bacteriana: En caso de que se documente sobrepoblación bacteriana en poblaciones susceptibles, se recomienda la utilización de antibióticos.

  1. Se ha recomendado el uso de «ciclos» de antibióticos, los cuales consisten en la administración de tetraciclina o ciprofloxacina los primeros 10 días del mes, y se repite el ciclo durante seis meses.
  2. Aunque es controversial, recientemente se ha utilizado rifaximina, un antibiótico no absorbible, para el manejo de la sobrepoblación bacteriana y SII.

La dosis recomendada es de 400 mg cada ocho horas por 10 días.25 Nivel de evidencia IV, grado de recomendación C. b) Esprue tropical: Se reconoce que el ET responde favorablemente a la administración de ácido fólico y antibióticos (tetraciclinas, sulfonamidas) por periodos prolongados (más de seis meses).

A pesar de ello, en México se ha tratado de manera adecuada, sin recurrencia a los pacientes con ET mediante regímenes terapéuticos cortos (seis semanas). El esquema recomendado es tetraciclina 100 mg cuatro veces al día durante seis semanas junto con 10 mg de ácido fólico.26 Nivel de evidencia IV, grado de recomendación D.

c) Infección por Clostridium difficile: En aquellos pacientes con uso prolongado de anti-bióticos de amplio espectro es importante recordar que C.difficile puede ser el agente causal. El tratamiento de primera elección es metronidazol 500 mg oralmente cada seis a ocho horas por siete a diez días.

  1. Varias estrategias han sido recomendadas en el manejo de la recurrencia por Clostridium difficile en estos casos se recomienda el uso de vancomicina oral a dosis de 125 a 250 mg cada seis horas.27 Se debe recordar que los probióticos también son útiles (ver sección previa).
  2. Nivel de evidencia II, grado de recomendación B.D.

Intolerancia a disacáridos: En el caso de documentarse hipolactasia, se recomienda la suspensión de los lácteos y sus derivados. Se pueden utilizar tabletas de lactasa oral, las cuales ya se encuentran disponibles en nuestro país. La dosis se determina de acuerdo a la cantidad de lactosa ingerida y a su respuesta.

  • Ante la sospecha de intolerancia a otros azú-cares no absorbibles como fructosa y sorbitol, se recomienda la eliminación de bebidas gaseosas, edulcorantes artificiales así como otros alimentos que contengan estos elementos.
  • Nivel de evidencia IV, grado de recomendación D.E.
  • Enfermedades inflamatorias: Ante el diagnóstico de CUCI y enfermedad de Crohn el tratamiento específico se menciona en las guías correspondientes.

En caso de colitis microscópica (linfocítica y colagenosa) el tratamiento médico incluye el uso de subsalicilato de bismuto (tres tabletas de 262 mg tid durante ocho semanas), esteroides orles (budenosinda, 3 mg tid durante ocho semanas y luego disminuir de acuerdo a respuesta), amino-salicilatos (mesalazina 800 mg tid durante por lo menos seis meses) y quelantes de sales biliares (colestiramina 4 gm al día durante al menos seis meses).

El tratamiento de elección se considera que debe ser con budesonida.28 Nivel de evidencia II, grado de recomendación B.F. Diarrea por medicamentos: En caso de identificar drogas capaces de producir diarrea, se recomienda tratamiento sintomático y la suspensión del fármaco. En caso de diarrea por antibióticos, debe recordar que los probióticos son útiles.

Nivel de evidencia IV, grado de recomendación D.G. Otras causas de DC y malabsorción: En caso de documentarse insuficiencia pancreática, se recomienda usar enzimas pancreáticas a las dosis adecuadas y en caso de enfermedad celíaca, la restricción en la dieta del gluten.

  1. Nivel de evidencia IV, grado de recomendación D.H.
  2. Diarrea asociada a HIV: Se debe recordar que 50% a 60% de los pacientes con HIV y diarrea la causa será un agente infeccioso.
  3. Las infecciones más comunes son provocados por agentes oportunistas como Cryptosporidium, Microsporidium e Isospora, aunque prácticamente cualquier agente infeccioso bacteriano, viral y parasitario pueden ser la causa.

Por eso se recomienda la búsqueda de los agentes causales y el tratamiento debe ser específico. En caso de que se descarten infecciones, el manejo con antidiarreicos (ver sección previa) está indicado.I. Diarrea facticia: Ante su sospecha, como en los casos de ingestión intencionada por laxantes para bajar de peso, se recomienda como parte del manejo la búsqueda intencionada de agentes laxantes en orina y materia fecal.